Según un informe publicado por Harvard Health Publishing, consumir arvejas al menos cuatro veces por semana puede fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la salud ósea y combatir deficiencias nutricionales como la anemia.
Beneficios comprobados para la salud
Las arvejas son una fuente rica de proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales, lo que las convierte en un alimento clave para mantener una salud óptima. Harvard destaca que su consumo regular puede:
Fortalecer el sistema inmunológico: Gracias al contenido de vitamina C y zinc, esenciales para las defensas del cuerpo.
Mejorar la digestión: La fibra dietética favorece el tránsito intestinal y promueve un microbioma saludable.
Apoyar la salud ósea: Minerales como el magnesio, fósforo y vitamina K son cruciales para mantener huesos fuertes.
Controlar el peso: Su alto contenido en fibra y proteínas genera sensación de saciedad, lo que ayuda a regular el apetito.
Mejorar las funciones cognitivas: Los carbohidratos complejos que aportan favorecen la concentración y el rendimiento mental.
Un alimento versátil en la cocina
Las arvejas son fáciles de incorporar a diversos platos, desde ensaladas y sopas hasta guisos y cremas. Además, las arvejas congeladas conservan sus propiedades nutricionales, lo que las convierte en una opción práctica y accesible para todos los estilos de vida.
Impacto en la prevención de la anemia
Otro aspecto clave del informe de Harvard es el papel de las arvejas en la prevención de la anemia. Con un contenido de 3.3 gramos de hierro por cada 100 gramos, son un recurso valioso para cubrir los requerimientos diarios de este mineral, especialmente en poblaciones vulnerables como mujeres, niños y personas mayores.
En resumen, las arvejas no solo son un superalimento accesible y fácil de incorporar a la dieta, sino que su consumo regular puede ofrecer una serie de beneficios para la salud, respaldados por la ciencia.