El marco del Día Mundial de la Población (11 de julio) sirvió de escenario para que el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral presentara un revelador estudio longitudinal sobre la familia en Argentina. Los datos exponen una transformación cultural drástica: la valoración de la maternidad y la paternidad como componentes esenciales de una vida plena cayó del 77% en 2015 al 46% en 2025, registrando su nivel más bajo desde el año 2000.
Esta redefinición de los proyectos de vida se da en un contexto demográfico crítico. Según la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación, entre 2014 y 2024 los nacimientos en el país se derrumbaron un 47% (pasando de 777.012 a 413.135). Con una tasa de fecundidad de 1,2 hijos por mujer, Argentina ingresó formalmente al grupo de países con fecundidad ultrabaja.
El nuevo orden de prioridades de los jóvenes
El desinterés por la parentalidad se agudiza notablemente en las nuevas generaciones. Solo el 34% de los jóvenes de entre 18 y 34 años considera muy importante tener hijos.
Por primera vez, la investigación indagó en los motivos de quienes deciden no tener descendencia, demostrando que los factores económicos no son la única causa:
Proyecto de vida personal: El 57,3% afirmó que tener hijos simplemente no está en sus planes.
Falta de pareja estable: Identificado por el 38,2%.
Experiencias y viajes: Un 32,6% prefiere priorizar vivencias personales.
Desarrollo profesional: El 30,3% elige enfocarse en sus estudios o carreras.
Contexto global: El 22,5% (uno de cada cuatro) argumentó que la incertidumbre ambiental, social y política influye en su decisión.
Una tendencia nacional que redefine la sociedad
Las investigadoras de la Universidad Austral aclararon que este fenómeno no implica un desprecio hacia la institución familiar, la cual sigue siendo señalada como la principal fuente de satisfacción personal para los encuestados. Sin embargo, la parentalidad dejó de ser un mandato social o una expectativa compartida mayoritariamente para transformarse en una elección estrictamente individual.
Este derrumbe de la natalidad, que se replica con distintas intensidades en todas las provincias, acelera de forma sostenida el envejecimiento poblacional y configura un escenario demográfico e institucional completamente nuevo para la Argentina del futuro.