Nos pronunciamos en contra de dicho incremento porque el porcentaje es desmesurado, en los últimos cuatro años este servicio fue incrementado, en promedio, un 578%, mientras que los salarios, tasas, impuestos y otros rubros de la economía lo hicieron en montos muy inferiores.
Por otra parte estamos hablando del agua: un derecho humano, tan escencial como vital, que bajo ningún punto de vista puede ser comparado o tratado como una simple mercancía.
En este mismo sentido tenemos que considerar que ASSA es una empresa de la Provincia de Santa Fe, que reemplazó a una empresa privada, y dado su carácter público no le es lógico aplicar conceptos de sustentabilidad económica propios de la actividad privada. En un país emergente como el nuestro, las empresas de servicios públicos tienen que convivir con el déficit, porque de lo contrario o no están cumpliendo con sus objetivos o están cobrando el servicio por encima de lo lógico.
A la ineficiencia de ASSA en la prestación del servicio, que no es un dato menor, debemos sumarle los incumplimientos expresos a los compromisos de colocar medidores domiciliarios (en la ciudad de Santa Fe este año sólo se colocaron 16 medidores), consolidadando una injusticia al cobrar el servicio de agua (que se mide en mestros cúblicos) en función de los metros cuadrados de la propiedad, sin que éste pueda ser considerado un parámetro equitativo, al contrario.