El traumatólogo Adrián Falco explicó que durante el descanso nocturno disminuye el movimiento de las articulaciones y la circulación, lo que favorece una mayor rigidez al levantarse. En la mayoría de los casos, el dolor debería desaparecer a los pocos minutos de comenzar a moverse.
Sin embargo, advirtió que si la rigidez aparece todos los días o persiste pese a la actividad, podría estar vinculada con procesos inflamatorios, sobrecarga física o enfermedades como la artrosis o la artritis reumatoidea.
El especialista señaló que también es común despertarse con hormigueo o adormecimiento en las manos, un síntoma que puede estar relacionado con la compresión del nervio mediano durante el sueño y que, si se repite, merece una evaluación médica.
Para aliviar la rigidez matinal, recomendó evitar permanecer en la cama, realizar movimientos suaves de cuello, hombros y extremidades, y, en los días de bajas temperaturas, tomar una ducha tibia para favorecer la circulación.
Además, destacó que mantener una buena masa muscular mediante actividad física regular, utilizar una almohada baja y un colchón en buen estado ayuda a prevenir este tipo de molestias, aunque remarcó que no siempre el problema está en el descanso sino también en los hábitos cotidianos.
Finalmente, Falco insistió en que el dolor persistente no debe naturalizarse. Si las molestias duran varios días, se repiten con frecuencia o limitan los movimientos, lo recomendable es consultar con un profesional para determinar su causa y evitar que el cuadro se agrave.