El cansancio, las dificultades para dormir y las exigencias de la rutina llevan a muchas personas a recurrir a medicamentos para descansar o mantenerse despiertas. Sin embargo, el consumo de estas sustancias sin indicación ni seguimiento médico puede generar consecuencias para la salud física y mental.
En diálogo con Radio Mitre Santa Fe, el psiquiatra Emiliano Ávila Castro explicó que esta problemática incluye tanto el uso de ansiolíticos y sedantes para conciliar el sueño como el consumo de estimulantes para prolongar las horas de vigilia. Según señaló, detrás de estas conductas suele existir una dificultad para tolerar el malestar y escuchar las señales que da el propio organismo.
El especialista advirtió que noviembre y diciembre pueden ser períodos de mayor consumo debido a la acumulación de compromisos laborales, exámenes y cierres de actividades. En particular, alertó sobre los estudiantes que utilizan estimulantes para permanecer más tiempo despiertos. Aclaró que aumentar las horas de vigilia no significa mejorar la concentración ni la memoria y que, por el contrario, exigir al cerebro de esa manera puede perjudicar el rendimiento.
La dependencia y los riesgos de la automedicación
Ávila Castro recordó que los ansiolíticos y los estimulantes requieren prescripción médica y controles específicos. En ese sentido, remarcó que tanto los profesionales de la salud como los farmacéuticos tienen un papel importante para evitar el uso indiscriminado de estos medicamentos.
Uno de los principales riesgos, explicó, es la dependencia que pueden generar los ansiolíticos cuando se consumen durante períodos prolongados sin seguimiento. Con el tiempo, el organismo puede desarrollar tolerancia, lo que lleva a algunas personas a necesitar dosis cada vez mayores para conseguir el mismo efecto.
También señaló que los adultos mayores requieren especial atención debido a la posible presencia de otras enfermedades y al consumo simultáneo de distintos medicamentos, que pueden generar interacciones farmacológicas.
Por último, el psiquiatra destacó que estos fármacos no deben ser demonizados, ya que constituyen herramientas útiles cuando están correctamente indicados. No obstante, insistió en la importancia de utilizarlos racionalmente, con diagnóstico y seguimiento profesional, y evitar tomarlos por recomendación de conocidos o simplemente para compensar el cansancio.