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Opinión

“Queremos que nos dejen trabajar”

Un pedido claro y sencillo, de la voz de un comerciante local impactado con el precio que debe pagar en su próxima boleta de luz...

Un pedido claro y sencillo, de la voz de un comerciante local impactado con el precio que debe pagar en su próxima boleta de luz. Ante un tarifazo que no perdona, los trabajadores en Rafaela han decidido hacerse escuchar, en épocas donde la política no quiere o no puede dar respuestas eficaces en beneficio de los trabajadores.

Los aumentos desmedidos de las tarifas se han convertido en estos días en un problema político y social. Político, porque no hay tema en la agenda que cobre mayor relevancia que los aumentos desmedidos de los servicios esenciales como la luz y el gas. Social, porque polariza y fragmenta a la sociedad en una disputa donde los conflictos se dan en el seno de la clase trabajadora, generando rivalidades entre los que menos tienen. Del otro lado, y con escasa sensibilidad, la clase política de todos los niveles del Estado, no puede o no quiere dar respuestas eficaces en torno a frenar una serie de aumentos que aprieta y en muchos casos ahorca a toda la clase trabajadora. 

En un contexto social donde la disminución de la calidad de vida se vuelve innegable, donde las políticas tarifarias golpean a todos los usuarios y en donde se va resintiendo el poder adquisitivo de las personas, comienza a darse un profundo malestar que ahonda los signos de fragmentación social, a la vez que enfrenta a trabajadores con trabajadores.

Aunque muchos intenten desacreditarlo o “politizarlo”, el éxito del verdurazo organizado el día miércoles en nuestra ciudad pone en evidencia que, con organización, la clase trabajadora puede hacerse escuchar, aún en una ciudad de profunda tolerancia como la rafaelina. Dialogando con algunos de ellos pudimos conocer la compleja situación por la que atraviesan, debiendo decidir entre pagar la boleta o cerrar su negocio. 

De esta grave situación, emerge entonces una gran problemática social, donde se acrecienta la indignación, el mal humor y se exacerba la violencia puesto que la ratificación de estas medidas antipopulares no hacen más que agravarla. Los cánticos de “Que se vaya”, en alusión a la concejala Pascual en la sesión extraordinaria del Concejo Municipal del día miércoles en instalaciones de la EPE nos retrotraen a un pasado reciente al que no queremos volver. Llamativamente, para algunos concejales parece que aún hay lugar para posicionamientos propios, en detrimento de la clase trabajadora. Hace tiempo que el Concejo local ya no cuenta con el prestigio del que gozaba antaño, pero con estos gestos no hace más que empeorarlo. 

Si bien en estos dos años y medio desde el gobierno nacional nos enseñaron a consumir menos, gastar poco, trabajar mucho y demandar nada, el pedido de los comerciantes locales es de mínima: “queremos que nos dejen trabajar”. Si hoy no es la política la que pueda garantizar esta demanda, entonces es una posibilidad que volvamos a ese pasado cercano al cual no queremos volver.

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