En el último tiempo venimos siendo testigos de lo que ocurre en el Concejo Municipal, una institución desprestigiada no por la función legislativa en sí, sino porque quienes nos representan hace tiempo vienen dando muestras de no estar a la altura de las circunstancias. Vale aclarar que las circunstancias no son ni más ni menos que los intereses de los rafaelinos que, como la gran mayoría de los ciudadanos de nuestro país venimos viviendo momentos de profundo malestar.
Desde Octubre del año pasado, a través del gran espaldarazo que le dio la gente, Cambiemos realizó una elección histórica llegando a obtener 6 de las 10 bancas en el Concejo Municipal, lo que les dio un importante desafío puesto que, el voto de confianza que obtuvieron hubiera debido traducirse en un verdadero cambio que implique trabajo serio, genuino y en verdadera sintonía con los intereses de los ciudadanos, los hayan votado o no. No obstante, rápidamente se plegaron a la comodidad de los ya electos, al microclima, alejándose cada vez más de los rafaelinos. Hicieron un culto de las selfies, porque pensaron que era la forma de mostrar que estaban haciendo. Generaron pedidos de informes de lo ya informado, pensando que con eso iban a salvar lo que no se nota que no se hace.
Con aciertos y errores Rafaela Noticias siempre estuvo al lado tuyo: tratando de informarte minuto a minuto de lo que ocurre en la ciudad, en las calles y también de lo que ocurre en el Concejo Municipal. En este último tiempo, hemos venido observando tristemente lo que sucede en cada una de las reuniones de comisión y sesiones en las que participamos. Y en todas ellas el común denominador es la mediocridad de quienes nos representan, sin distinción de colores políticos porque en esto, hay más similitudes que diferencias.
En lo poco que va del año, porque recordemos, claro, que los Concejales se toman tres meses largos de vacaciones, hemos visto y vivido la mediocridad en su máxima expresión: desde la cuestión de los viáticos, la nula contribución con los vecinos por el tarifazo, pasando por los fetos en las alcantarillas, el repudio al gobierno de Polonia, la presentación de proyectos demagógicos como por ejemplo la propuesta para que el Municipio pague la Cuota de Alumbrado público dispuesta por la EPE, como una forma de “contribuir con los vecinos” ante el tarifazo, siendo que el Municipio es el único estadio de gobierno que no define ese tipo de tarifas. Sumado a esto, la semana pasada vimos cómo son los mismos Concejales que no cumplen con las ordenanzas que ellos mismos votan, como fue el caso de que ninguno, sí, ninguno, presentó al Ejecutivo las preguntas que, según dispone la ordenanza, deben enviarse previamente a la presentación del informe de gestión por parte del Jefe de Gabinete. Podríamos seguir varios párrafos más detallando la falta de compromiso y responsabilidad con la que los señores y señoras concejales llevan adelante su tarea, pero no deseamos aburrirlos.
Hablar de qué merecemos y no merecemos los rafaelinos puede parecer dogmático, pero sin embargo a todas luces esto no lo merecemos. Rafaela es distinguida a nivel nacional e internacional por la pujanza de su gente, por el gran compromiso con el trabajo y el esfuerzo, por el espíritu altruista e innovador de quienes habitamos esta ciudad. ¿Cómo puede ser que nuestros representantes no puedan estar a la altura de las circunstancias? Si entendemos a la política como el arte de transformar la realidad haciéndola cada día un poco mejor, deberíamos distinguirla de la politiquería, porque, quizá en los últimos tiempos, algunos de nuestros concejales puedan haber confundido el concepto: la politiquería es la intervención en la política con propósitos egoístas, aprovechándose de la posición pública para ganancia personal o de un grupo.
Las elecciones pasaron hace mucho tiempo y la realidad política y social exige de representantes serios y preparados para hacer política y no politiquería. Y eso solo se logra con los pies en la tierra, con responsabilidad, compromiso, conocimiento y sentido común. No es poco, pero en nuestro suelo esos perfiles abundan y es una pena que en nuestro Concejo Municipal, no estén representados.