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Opinión

Otra vez tras las sombras de la noche, aparecen pintadas en La Máscara

En la mañana de este domingo, antesala de lo que será una nueva Fiesta Nacional del Teatro, aparecen en el Centro Cultural la Máscara, al que se suma también la sede de la Secretaría de Cultura local, pintadas agresivas.

En la mañana de este domingo, antesala de lo que será una nueva Fiesta Nacional del Teatro, aparecen en el Centro Cultural la Máscara, al que se suma también la sede de la Secretaría de Cultura local, pintadas agresivas, de personas que como ya lo hicieron en otras oportunidades se ocultan en la oscuridad para manifestar su descontento, una manera fácil de no responsabilizarse de las opiniones y de no buscar soluciones a aquellas cosas, que pareciera les molestan.

En las otras oportunidades, y es pertinente recordarlo, fueron símbolos autoritarios e históricamente nefastos, en uno de los casos y en el otro aspectos relacionados a un concurso demorado. En la noche de este sábado pareciera que las pintadas se vinculan a grupos que manifiestan a favor del kirchnerismo, aunque esto, sin dudas, tiene otros matices.

En los otros momentos decíamos que nos parecía oportuno y sería muy interesante que se aclaren los hechos, pero no conocimos esas aclaraciones porque nunca llegaron.

 

Nos preguntábamos entonces ¿desde qué grupo radicalizado de nuestra sociedad podían surgir estas pintadas? o ¿con qué se vinculaban las mismas? ¿A qué intereses xenofóbicos respondían? ¿Por qué aparecían en este momento? Hoy ya no nos preguntamos porque aparecen, porque en esta oportunidad, es evidente que aparecen ante el inicio de la Fiesta del Teatro, desde este sector, que desconocemos cuál será su origen, pero podemos pensar que se relaciona a cuestiones político partidarias, a los sectores “anticultura”, que son conocidos en nuestra ciudad o a sectores radicalizados del ámbito de la cultura que se sienten molestos con el manejo que se hace de la misma en la ciudad. En fin… ¿cuál será el origen? es algo que hoy sí o sí debe esclarecerse porque esto no puede seguir ocurriendo. Cualquier ciudadano puede no coincidir con políticas culturales o de cualquier índole, pero vivimos en democracia y este “modus operandi” no es propio de la democracia. En democracia todos los ciudadanos podemos manifestar nuestra disconformidad en el espacio adecuado y sin ocultamientos, y fundados en el diálogo ir construyendo. 

Si analizamos la pintada en sí, es raro que un sector oficialista manifieste en favor del modelo con pintadas en edificios de la cultura, cuando podría hacerlo en cualquier otro edificio con mayor resonancia. Además el oficialismo adhiere al Frente para la Victoria, ¿qué es lo que se quiere hacer notar entonces? ¿Será tal vez que alguno de los otros sectores políticos de la ciudad quiere hacer mella en las filas del oficialismo y pretende usar esta estrategia?

Muchas preguntas, un sabor amargo por estos hechos que hablan de falta de madurez ciudadana y un inmenso deseo de que definitivamente se aclare quién o quiénes están detrás de estas pintadas, para que no vuelvan a ocurrir, pero fundamentalmente para que los rafaelinos conozcamos abiertamente que es lo que se pretende cuestionar desde estos sectores clandestinos.

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