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Opinión

El automóvil negro

El automóvil negro era un imponente Rambler y tenía un sueño, divertirse, ser conducido por jóvenes que con él generarán encuentro, música y risas. Pero en su lugar, fue adquirido por una compañía de servicios de sepelio .

Sobre sus asientos de cuero negro, cayeron infinidad de lágrimas de tristeza y despedida, su radio con estaciones de música jamás se encendía. El trabajador automóvil nunca abandonó su sueño y cumplía con su tarea a sabiendas que su labor era importante para la sociedad, pero seguía esperando su realización.

 

Cada dos años votamos un sueño con la esperanza que nuestro país salga del estancamiento y la situación de todos mejore. Pero el sistema económico que nos trajo la actual conducción, marcada por una situación extraordinaria de pandemia global, es solo un programa de gasto financiado con emisión, que luego, para evitar que esta acción afecte gravemente los distintos precios de la economía, y entre ellos el tipo de cambio, se rescatan vía deuda que toma el Banco Central y el Tesoro pagando por esta tasas de hasta el 37% anual. 

Como la deuda se vuelve pesada de pagar, aparece a la vista la solución mágica de la devaluación, de manera que, moviendo la relación cambiaria, mágicamente la deuda en pesos de convierte en una mucho menor en términos de dólares, divisa que el gobierno consigue de las materias primas que exportamos y con las cuales recupera reservas. Pero, por supuesto que al mismo tiempo que licua la deuda, empobrece a la Nación cuyos habitantes ganan en pesos y por eso trata de evitarse. Estamos en un este círculo donde se gasta de más, se emite para pagar, se rescata la emisión y comienzan las presiones para devaluar periódicamente para disminuir la deuda.

Mientras tanto, en este escenario debemos vivir, hacer crecer nuestras empresas, progresar en nuestros trabajos y ayudar a otros a que lo hagan también. Estén convencidos que siempre hay posibilidades de crecer, en todas las economías, y no esperen nada del Estado, ya que lo te otorga, lo quita de otro lado. Si aumenta los subsidios, jubilaciones o subsidia créditos, debe obtener los ingresos para hacerlo y como no puede crear nuevos impuestos, emite y luego lo paga el mismo beneficiario en la suba de precios cuando consume cualquier producto. Cuando se milita Estado Presente, es lo mismo que pedir impuestos e inflación.

Hay que ir, sin miedo, arriesgar para cambiar la economía y el mundo. Argentina tiene hambre, de comida, pero también de sueños y proyectos, de una clase dirigente nueva, que defienda la vida, que no sea demagógica, que no solo quiera beneficios personales, que no niegue o relativice todo, desde la biología a las leyes económicas. Hay mucha gente con sueños incumplidos, tenemos obligación de ayudarlos a cumplirlos. La cura de la pobreza y el estancamiento del país está en la producción, que es la generadora de trabajo y cumplidora de sueños.

Volviendo al automóvil, que es una historia real y rafaelina, al final de sus días, algo amortizado, fue vendido por la empresas de servicios fúnebres y adquirido por un joven, recién salido de la adolescencia que le puso cubiertas de perfil bajo, un esterero nuevo y se convirtió en leyenda de una barra de amigos que lo tuvo como protagonista de muchos encuentros, risas y aventuras. Así como el rambler, argentina cumplirá sus sueños dorados, probablemente más tarde que temprano.

#BuenaSaludFinanciera.  @ElcontadorB.  @GuilleBriggiler

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