Sin embargo entre nuestros coterráneos vemos constantemente ataques a su figura, de parte de políticos, economistas y algunos medios de comunicación que atacan al Pontífice, muchas veces transgiversando sus palabras, ya sea para hacerle decir lo que ellos quieren funcionalmente a sus intereses o ridiculizándolas para que no entienda lo que realmente quiere manifestar.
¿Cómo hacemos entonces para saber lo que opina en determinadas cuestiones, especialmente en economía que es lo que nos compete? La solución es sencilla, debemos ir a las fuentes, es decir leer los documentos que Francisco escribe y firma de primera mano, cuando piensa cada palabra que quedará plasmada para siempre, en lugar de mirar fotos, opinar sobre gestos o leer lo que otros dicen de él.
Además saber que las encíclicas no se escriben solo para los Argentinos, así que lo que dice la misma es para el mundo de este tiempo, y no debo adecuarla a lo que me conviene, sino utilizarla para iluminar mi negocio, mi vida, mi pequeña economía y para saber si voy por el camino correcto.
El papa deja en claro que la propiedad privada debe protegerse, dice que hace al orden de la sociedad y al cuidado de los bienes, porque cuando todo es de todos, no es de nadie y se descuida. Los bienes propios son para administrar, cuidar y desarrollar para el bien común, no está bien aquí reservar bienes ociosos, dado que sería mi responsabilidad hacerlos rendir, dado que en la producción se otorga trabajo para el crecimiento y dignidad de las personas y los países. De aquí se desprende el concepto de destino común de los bienes, es decir el derecho de todos a participar de los círcuitos de producción y consumo para el crecimiento individual y social. No solo debe protegerse la propiedad privada, sino también como fuente de generación de trabajo y vida digna para todos los habitantes. Es ir más allá aún de la propiedad privada defendiéndola.
El Papa dice en la última encíclica, el trabajo es la mejor ayuda para un pobre, ayudar a un pobre con dinero debe ser provisorio, lo que interesa es que pueda ganarse el pan con su propio trabajo. Está hablando acá de los subsidios y de la temporalidad de los mismos. Dice también que no existe peor pobreza que la de no tener trabajo. Dice que el mismo no solo es para ganar dinero, sino también para el crecimiento y desarrollo de la persona. Habla de los empresarios como una noble vocación, dice que hace falta gente que tenga el carisma de los empresarios para desarrollar el mundo y generar fuentes de trabajo.
Respecto de la distribución de la riqueza, dice textualmente en Fratelli Tutti, hay que promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial, la economía real, la que produce, por encima de la financiera. Aquí también habla de la meritocracia, el Papa dice, hay que fomentar el trabajo y las personas deben desarrollarse con su esfuerzo, los subsidios son provisorios, pero dice también que no todos tenemos las mismas capacidades, por lo que el mérito, si bien es importante, no debe ser lo único, ya que tenemos que promover a todos, incluso a aquel que no tenga las mismas habilidades, pero que haga el esfuerzo para progresar. Ejemplo, pensemos en dos niños que desean estudiar, uno vive en un precario asentamiento, donde no tiene un lugar donde estudiar y en otro, menos inteligente pero con padres dedicados y maestros particulares, aquí no entra la meritocracia sino la necesidad de generar las posibilidades para que ambos tengan oportunidad.
Comprendemos que muchas personas que no tengan Fe, no entiendan lo que dice sobre la misma, pero decir que expresa cosas respecto de la economía que no dice es otro cantar. No seamos ingenuos con muchos mal intencionados, vayamos a las fuentes y no nos dejemos embaucar por quienes quieren aguas para sus molinos.
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