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Judiciales

Caso Glaría: del engaño del celular barato, al desenlace fatal

En el medio aparece una cuenta de Facebook trucha, un niño de 6 años golpeado, un adolescente con 4 mil pesos en la mano queriendo comprar un teléfono a mitad de precio y Gonzalo aceptando ayudar. Luego la persecución fatal y la imputación de la Fiscalía. DETALLE POR DETALLE LO QUE PASÓ El TRÁGICO ÚLTIMO DÍA DEL 2019. 

Por Julio Armando. La llegada a Tribunales el domingo antes de las 10 horas, ya  marcaba que la de esta mañana, no era una audiencia más. Dos pantallas cruzaban calle Alvear en la intersección con Brown y una agente de Protección Civil y Comunitaria desviaba el escaso, o casi nulo, tránsito matutino. La presencia policial también se hizo sentir con uniformados apostados al frente y adentro del edificio, en el que se encuentra la Oficina de Gestión Judicial. 

 

 

 

 

Documento en mano, periodistas, los padres de Gonzalo Glaría y la madre de uno de los acusados se acreditaban para ingresar a la Sala de Audiencias. Incluso se hizo presente el concejal Leonardo Viotti, que al entregar su identificación aclaró: "Vengo como vecino". La primera sorpresa llegó cuando se informó que solamente 6 personas podían entrar a la sala. Solamente 6 asientos podían ser ocupados, debiendo el resto de los asistentes quedarse en la recepción y escuchar desde allí -como pudieran- lo que se decía adentro de la sala. Así que luego de que pasaran los familiares, ingresaron 3 periodistas según el orden de llegada. Algo que se espera sea modificado para la próxima vez, dado que Tribunales tiene una sala más grande en el segundo piso que puede ser utilizada. ''Cuestiones de seguridad'', dijo un policía al ser consultado sobre el porqué de la decisión de no hacer la audiencia en un lugar más amplio. 

A diferencia de otras audiencias, esta vez la puerta de la sala no se cerró, para que los que estaban en el hall de entrada pudieran escuchar lo que sucedía. Mientras algunos periodistas, la mayoría que no pudo ingresar, asomaba sus celulares para tomar la última fotografía antes de que el Juez Osvaldo Carlos empezara a hablar. 

 

En el banquillo de los acusados estaba Cristian David M., corondino pero residente en Rafaela. Nacido el 31 de enero de 1996, 23 años. A su lado, Matías P., rafaelino. Nacido el 1 de septiembre del 2000, 19 años. Sentados adelante de cada uno, sus respectivos abogados: el Dr. Adrián Rocca, defensor público de San Cristóbal (algo no común habiendo abogados en Rafaela, pero evidentemente la decisión del Ministerio Público de la Defensa fue preservarlos) y el Dr Carlos Farías Demaldé, abogado particular. 

En el otro extremo de la angosta sala, la parte acusatoria: la Dra Ángela Capitanio y la Dra. Gabriela Lema de la Fiscalía Regional. 

El Juez Osvaldo Carlos, sus asistentes, policías, periodistas y familiares completaban el lugar. 

 

 

Del engaño al descenlace fatal

 

Los imputados Cristian David M. y Matías P. desplegaron una maniobra engañosa orientada a convocar a los menores B. D. de 16 años y a su hermando B. D. de 6 años al Parque de los Eucaliptus de calle Roque Sáenz Peña. Y le hicieron creer falsamente al mayor de ellos, que les vendería un teléfono celular marca Samsung modelo J7 en la suma de 4 mil pesos (mitad del costo de uno nuevo). Los imputados, se valieron previamente del uso de redes sociales, usando una cuenta  trucha de Facebook identificada como José Cejas, para entablar conversaciones con el menor de 16 años el 30 de diciembre en horas de la noche (un día antes de la muerte de Gonzalo) para acordar la venta del celular. De ese modo, el martes 31 de diciembre a las 10 horas aproximadamente, el menor B D. y su hermano más chico, se encontraron en la zona cercana a los baños públicos del Parque de los Eucaliptos con los imputados Cristian David M. y Matías P., quienes llegaron al lugar a bordo de una motocicleta marca Honda Pop manejada por el segundo de los sujetos mencionados, siendo el restante el acompañante. En ese momento, Cristian M. descendió de la moto pegándole una cachetada en el rostro al niño de 6 años y agarró por detrás al adolescente de 16 años. Mientras que por su parte, Matías P. también descendió de la moto y le propinó un golpe de puño en la cara y en el abdomen al adolescente. Diciéndole en forma amenazante 'dame la plata y el celular'. Luego de ello, Matías P. se apoderó de manera ilegítima de la suma de 4 mil pesos que llevaba consigo el menor, y de un teléfono celular marca Samsung modelo J2 que tenía en el bolsillo del pantalón. Para posteriormente subirse el imputado a la moto en que había llegado. En dicha ocasión, Cristian M. soltó a la víctima y se dirigió también para el lado en que se encontraba el vehículo, momento en que el adolescente lo tomó de una de sus piernas, logrando que el delincuente cayera al piso. Ante ello, su compañero se retiró solo del lugar manejando la moto hacia la estación de servicio ubicada en Mitre y Roque Sáenz Peña. Al quedar sin su compañero, Cristian M. salió corriendo del sector, pero para el Este, es decir, cruzando las vías del ferrocarril, Avenida Italia y dirigiéndose hacia calle España, retomando luego por Avenida Mitre hasta Roque Sáenz Peña a donde lo estaba esperando su cómplice. Siendo perseguido en todo este trayecto por el menor de 16 años. Cuando Cristian M. se reencuentra con Matías P. en la estación de servicio mencionada, se subió a la moto y ambos huyeron por Roque Sáenz Peña hacia el sur. Por su parte, el menor de 16 años víctima del robo, al observar la situación de escape le pidió a Gonzalo Glaría que lo ayude, el cual en ese momento se encontraba a bordo de su moto Yamaha YZF esperando que lo habilite el semáforo para seguir su trayectoria hacia el sur. En un primer momento el adolescente le solicitó a Glaría que lo lleve, pero Gonzalo se negó y decidió él mismo emprender la persecución de los delincuentes. La cual se dio por Roque Sáenz Peña hacia el sur, doblando en calle Triunvirato hacia el Oeste, y al atravesar el cruce con General Paz, se puso a la par de la motocicleta en que escapaban los imputados quienes realizaban maniobras evasivas para evitar ser alcanzados. Luego de estas maniobras, Glaría impactó su motocicleta contra un Ford Fiesta estacionado en el cordón sur, al 730 de Triunvirato. Al caer al piso Gonzalo, se acercó Cristian M., quien en un primer momento lo insultó y le dijo 'mirá lo que hiciste hdp' y luego le aplicó una patada en la cabeza, retirándose luego en la motocicleta con el otro imputado. El impacto de Gonzalo contra el automóvil, le produjo varias heridas en diferentes partes del cuerpo, como el esternón, la cadera, el pectoral derecho, la muñeca izquierda, la cara, los antebrazos. Produciéndose su muerte por desplazamiento de su cuerpo por el piso o por el impacto contra el auto o por las dos acciones combinadas. Ocasionándole esta situación un desgarro total, circunferencial de la pared de la aorta toráxica descendente, provocando un shock hipobolémico asociado a una contusión pulmonar bilateral.

 

La muerte como resultado directo del peligro desplegado

 

Para la Fiscal de la causa, Dra. Ángela Capitanio, "las maniobras evasivas desplegadas por los imputados desarrolladas en plena etapa de ejecución del hecho, implicaron la creación de un riesgo concreto para Glaría, quien con su accionar pretendió neutralizar el robo en perjuicio del menor. La muerte del Glaría fue resultado directo de ese peligro desplegado por ambos imputados para pretender consumar el hecho". Por este motivo es que caratuló lo sucedido como "Homicidio en ocasión de robo" que tiene una pena que va de los 10 a 25 años de prisión, si se obtuviera una condena en un futuro. 

 

 

 

 

Rechazo de la carátula

 

Los imputados se negaron a declarar, mientras que el abogado Farías Demaldé ya adelantó que rechaza por completo la calificación de la Fiscal. Si bien la estrategia de la Defensa recién se conocerá este lunes, cuando a las 10 empiecen las Audiencias de Medida Cautelar que se harán por separado y a donde la Fiscalía pedirá la prisión preventiva de los acusados y también mostrará sus evidencias. Luego quedará todo en manos del Dr. Juez Osvaldo Carlos, en quien recayó en este período la tarea de impartir justicia. 

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