Las primeras pericias sobre el Learjet 60 que se estrelló en Florida y dejó nueve víctimas fatales aportaron un dato clave: varios componentes de la aeronave se desprendieron en pleno vuelo, antes del impacto contra el suelo.
Thomas B. Chapman, integrante de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB), confirmó que se localizaron tres fragmentos del elevador izquierdo —superficie de control ubicada en la cola del avión— a distancias de entre 2 y 6,1 kilómetros del punto de caída.
La hipótesis sobre el desprendimiento
El elevador permite controlar el movimiento del avión hacia arriba y hacia abajo. Los peritos buscan establecer si la separación de esa pieza provocó la pérdida de control o si fue una consecuencia de las fuerzas extremas soportadas durante el descenso.
Antes de la caída, los pilotos habían reportado formación de hielo y turbulencia moderada, solicitando autorización para ascender. Poco después informaron la pérdida de altura y emitieron la llamada de emergencia.
La aeronave había despegado desde Austin, Texas, con destino a North Eleuthera, Bahamas, y se precipitó en una calle de Greenacres, en el condado de Palm Beach, cerca de un parque de casas rodantes, provocando un incendio y un profundo cráter.
Las víctimas identificadas
En el accidente fallecieron los siete pasajeros y dos tripulantes: el empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp, sus hijos Emma (4) y Charlie (2), además de Rachael Reed, Charmi Fehr, Anita Maria Cetina y los pilotos Jeff Gregory y Nathalia Gadelha Filgueiras.
Los especialistas continúan examinando los restos, la documentación técnica y los registros de mantenimiento, mientras intentan recuperar el grabador de voces de la cabina.