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Un operativo de seguridad para los vecinos

Con el bloqueo de las calles y la disposición de efectivos policiales a causa de la final de la Liga Rafaelina, se hizo dificil para quienes viven en el barrio Alberdi o Sarmiento poder acceder a sus domicilios en la tarde de este jueves.

Por segunda vez en cinco días, los vecinos del centro de la ciudad volvieron a sentir muy de cerca el partido que en el Monumental se disputó en el atardecer. Desde muy temprano a la tarde y lentamente se fueron bloqueando calles, mucho más que lo que sucedía cuando los equipos grandes de la Primera a nivel nacional llegaban a Rafaela.

 

Un operativo de seguridad insólito se instaló entonces bloqueando todo el barrio Alberdi y parte del Sarmiento, para poder desarrollar un partido entre Sportivo Norte y Quilmes, con público de ambos clubes presentes.

El problema no es el partido, ni las hinchadas presentes, sino todo lo que rodea a un supuesto operativo montado para brindar seguridad. Resulta ser que los vecinos debieron dar una y mil explicaciones para poder llegar a sus casas esta tarde, mucho más si estaban en algún vehículo, mientras que quienes llegaban con remeras de alguno de los clubes podían pasar sin problemas por el área bloqueada.

Algunos de los efectivos policiales se muestran realmente educados y pacientes para aportar explicaciones del caso, más aún estando en los extremos del vallado. Pero siempre hay muchas excepciones, como por ejemplo el grupo de efectivos apostados sobre la avenida Roque Sáenz Peña, que incluso se dirigían de mal modo a los vecinos que intentaban pasar y acreditando domicilio, con gritos, pero también exhibiendo armas.

En uno de los casos una mujer policía, respaldada por un compañero que mostraba firmemente el arma con el que se lanzan los gases lacrimógenos, manifestó que “usted sabía que estaba el partido porque salió de su casa hace un rato”, con lo cual quería sugerir que se debería retornar al domicilio una vez que se termine el evento y se levante el bloqueo del lugar, es más, parecía ser un delito salir de la casa o departamento, mientras el verdadero incumplimiento de la ley se daba varias veces por cuadra y por parte de algunos de los que se acercaban a la cancha.

Los comercios de la zona deberieron procurarse su propia seguridad, que no fue aportada por el Comando Unificado que organizó el operativo, e incluso se les dificultó seguir con la actividad de ventas habitual, e incluso a los propios vecinos se les hizo dificil poder llegar a los mismos. Además se dieron casos de cambio de turno en empresas del sector donde los trabajadores debieron “suplicar” para pasar a cumplir con sus obligaciones.

Más allá de los dos barrios en el centro de la ciudad durante varias horas se sintió el impacto en el tránsito y la circulación, donde también se percibió una mayor ronda de móviles policiales que intentaban ordenar, quizá sin mucho éxito a muchas personas que llegaban o volvían de la cancha a pie, siendo menos visíbles los efectivos de Protección Vial y Comunitaria.

Mientras las bombas de estruendo, que están prohibidas en la ciudad seguían sonando, en cada calle la preocupación de los vecinos era la misma, poder llegar o salir de sus casas con tranquilidad y en tanto, padecer el trato de muchos de los policías dispuestos en el operativo.

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