Realizaron pintadas desagradables en el frente del edificio que da sobre calle Ituzaingó, en el colegio Misericordia, las mismas fueron destinadas al personal religioso que desempeña su labor en ese establecimiento educativo.
La amarga novedad, surgió dos semanas después que el colegio fue pintado con un enorme esfuerzo de la Cooperadora y la colaboración de la comunidad, lo que genera bronca, impotencia y tristeza.
Seguramente estos inadaptados no valoran absolutamente nada de todo esto y siguen dañando lo que tienen a mano. Ojalá algún día reflexionen.