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¿Una curiosidad, un aparición, un ángel? Parte III

Estas notas se inician por una inquietud de una lectora que nos enviaran una foto muy particular. Desde ese momento y en respuesta a muchos lectores a los que les intereso el tema, un equipo de RAFAELA NOTICIAS, comenzó a trabajar en estos fenómenos, que al parecer para muchos son muy comunes.
Sabemos que hay gente que descree de estos fenómenos, pero sabemos también que hay muchos a los que les interesan y por eso hoy ofrecemos una nueva entrega de esta humilde investigación.
Luego de que iniciáramos nuestra investigación ante la fotografía de la niña sobrenatural que aparece en una foto tomada en el cruce ferroviario en cercanías del INTA, comenzaron a llegarnos testimonios de diferentes personas que han vivido y viven día a día sucesos sin explicación, que escapan a nuestros sentidos.
Uno de ellos es el caso de Alejandra, una comerciante rafaelina que ha fotografiado luces inexplicables, más conocidas como orbes y tiene una gran colección de estas fotografías, tomadas en el patio de su casa, como así también en diferentes lugares.
Desde niña le pasaron cosas rarísimas, de todo tipo, como contactos con seres de luz y ángeles, como así también ha tenido premoniciones, casi siempre en forma espontánea. Esto la llevó a investigar por cuenta propia, pero ya siendo una persona adulta, para encontrar una explicación a todo lo que vivencia y si se podía encontrar una respuesta concreta. Alejandra se sintió mucho tiempo incomprendida, incluso su familia no compartía lo que ella vivía hasta que pudieron comprobarlo en carne propia. En medio de todo está incomprensión decidió recurrir a un reconocido y prestigioso médico especialista en psiquiatría de Rafaela, para saber si estaba sufriendo alguna alteración mental o enfermedad psiquiátrica que la pudiera estar perturbando. En las mayorías de los casos paranormales, se suele encontrar las respuestas a estos fenómenos con intervención de esta rama de la medicina, que es la que puede determinar fehacientemente si una persona está viviendo una situación especial o si solo está en su mente y es fruto de una enfermedad. En el caso de Alejandra fue comprobado científicamente por el psiquiatra que no estaba “loca” como ella pensaba (y que algunos pensaban), y que además, por contar con suficientes pruebas como las fotos de que existe algo más allá en lo que ella percibe.
Nunca recurrió a un parapsicólogo, ni siquiera a un vidente para encontrar respuestas. Es fervientemente católica, por lo que se aferra a Dios y a la Virgen María y por supuesto, a los ángeles, esos mensajeros celestiales que la acompañan todos los días, desde que nació, porque así lo siente desde lo más profundo de su corazón. Ni ella comprende cómo ha zafado de cosas que para cualquier persona pueden ser problemas o trabas en la vida cotidiana.
Y fue que un día empezó a fotografiar orbes en el patio de su casa, en diferentes momentos del día, en especial a la noche. También tuvo la oportunidad de retratarlos en otros lugares, no solo de Rafaela, sino también en viajes que realizó a otras provincias. Esas curiosas esferas de luz, de diferentes tamaños e intensidad aparecen en cada foto, cerca de su familia, amigas, mascotas y sobre árboles y plantas. Algunos de los lugares donde pudo fotografiar orbes son en barrios alejados del centro urbano de Rafaela, en zonas periféricas como en descampados en los límites del barrio Güemes o en la zona rural, en la Capillas San Expedito y San Gabriel, ubicadas a unos pocos km. de la ciudad. Allí, donde existe un patio donde muchas personas se acercan a rezar y reflexionar, existe un árbol al que se le atribuyen fuerzas energéticas, que muchos pudieron comprobar y en el que entorno de él, se pueden fotografiar muchísimas orbes al anochecer. Existen pruebas contundentes al respecto.
Ha estudiado diferentes terapias alternativas y ha hecho cursos que la ayudan mucho para estar más preparada para aceptar todo lo que vive.
Le han ocurrido cosas muy curiosas, desde experimentar materialización de personas que le han hablado a ella y a otras personas en una situación familiar, para luego desaparecer en unos segundos. Recuerda que en una de esas oportunidades la vivió en una sala de espera en un Hospital en Buenos Aires, cuando su padre estaba muy grave, antes de fallecer. Un familiar no estaba de acuerdo de que se debería llamar a un sacerdote hacer la extremaunción (unción de los enfermos) mientras Alejandra sostenía que debería ser así. De pronto una mujer, apareció sentada al lado de su madre y trató de persuadir para hacerle convencer de que se debería hacer dicho acto. Ella dice que esta mujer la miró fijamente y que vio que su mirada era más que especial. En cuestión de un momento y en una distracción, cuando quiso volver sus ojos hacia ella se dio cuenta que ya no estaba allí. ¿Quién era? ¿Un ángel, un ser de luz o un fantasma? Ella afirma que es un ángel. Según sus palabras: “el ángel era una señora rubia con pollera y blusa estampada y apareció cuando yo desde el alma pedí a DIOS que la hiciera reflexionar a mi vieja para buscar un cura”.
También pudo captar en algunas de sus fotos lo que se conoce como rods, o sea varas o barras, curiosas observaciones que suelen aparecer en videos e imágenes fotográficas de lugares o paisajes y que desde hace muchos años son analizados por criptólogos y ufólogos en el mundo. Los primeros sostienen que son insectos o criaturas aún desconocidas por la ciencia y los segundos que son seres de dimensiones múltiples (que transitan en varias dimensiones). Debido a que solo se han registrado en movimiento, hay quienes que afirman que son simples errores en las cámaras (sea de video o fotográficas) y que serían insectos comunes que sobrevuelan en ese momento. Otros especialistas afirman que la velocidad de filmación que se utiliza actualmente para ahorrar espacio en las tarjetas de memoria de las cámaras suele ser mas lenta, y esto provocaría una ilusión óptica. No hay todavía respuestas concretas al fenómeno.
Pese a todo, Alejandra no se asusta para nada de estas cosas, y menos aún, si la gente cree o no en lo que ella percibe y lo que digan de sus fotos. Solo sabe que encontró personas con las cuales compartir gratos momentos e intercambiar opiniones sobre el tema, sin temores, sabiendo que no es la única que ve más allá de los sentidos y de lo que una persona común y corriente no ve o no quiere creer.

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