Opinión

Tarifazos: el cuento que ya nos contaron

El contexto social que se perfila de cara a las decisiones políticas y económicas del gobierno de Cambiemos, parece una postal de tiempos que ya vivimos en nuestro país. ¿No les parece que ya hubo un tiempo en que los sueldos no nos alcanzaban para nada? ¿Recuerdan que ya nos dijeron que todos podríamos comprar dólares? ¿Recuerdan que pasó en oportunidades anteriores en las que se “necesitó” recurrir al FMI? Ya nos hicieron creer que debíamos “hacer un esfuerzo” por el país, y ese esfuerzo implicaba resignar salarios justos y dignos que, según quienes estaban en el poder, iban a mejorar la situación de todos los argentinos. 

Acá estamos. 2018. Más de 15 años después y repetimos las mismas decisiones que nos llevaron al estallido, al hambre, a niveles de desempleo insostenibles, una pobreza que se comió hasta los huesos. Decisiones que en lo cotidiano podemos observar, cuando ya no nos alcance ni para el gas o la luz. Mientras tanto y también, como hace más de 15 años atrás, las grandes empresas se benefician en desmedro de las mayorías, en desmedro del pueblo.
A poco más de dos años de gobierno de Mauricio Macri, las certezas son pocas: tarifazos que sacuden nuestras posibilidades de vivir bien (y en muchos casos, sucumben en las posibilidades netamente de vivir). 
El presidente impulsa medidas que sólo conformarán una estructura tarifaria principalmente vinculada a los servicios de gas y luz, que es injusta y resultará regresiva. El argumento implementado para justificar el tarifazo recae en la necesidad de reducir el gasto y por ese motivo es necesario disminuir los subsidios a las empresas (sin mencionar que, por ejemplo, somos nosotros quienes estamos subsidiando a las petroleras que cobran el precio del gas muy por encima de su costo de producción). En este sentido, la estrategia consiste en deslegitimar las políticas de subsidios para los servicios públicos. Electricidad y gas, son cuestiones necesarias para vivir en nuestros hogares. ¿Qué pasará cuando definitivamente no alcancen nuestros salarios para abonar sus costos? Esto no parece configurarse como algo lejano, mientras las políticas implementadas por Cambiemos sigan el mismo curso. 
Por otra parte, el transporte público también se encuentra afectado por la suba de precios (lo mismo pasa cuando vas al supermercado, a la verdulería, ni hablar si necesitas comprarte ropa). Mientras tanto el dólar sigue en ascenso y algunos medios de comunicación denominados “hegemónicos” endulzan sus pantallas afirmando que al menos ahora, “todos podemos tener acceso a comprar dólares”. Todo sigue el mismo rumbo, el beneficio de unos pocos, pero poderosos en términos económicos, por quienes debemos “hacer el esfuerzo”, la mayoría de nosotros. 
Para coronar una serie de políticas que, como venimos mencionando, sólo resultan regresivas en relación a nuestros derechos como ciudadanos, ahora Mauricio Macri plantea un acuerdo con el FMI, afirmando que recurrir a esta institución se trataría de una herramienta adicional “que nos da más estabilidad”. Lo que hizo el gobierno de Cambiemos es solicitar al FMI lo que se denomina “créditos stand- by”, según dicha institución, cuando se requieren este tipo de créditos se deben aceptar las condiciones y políticas del FMI, en este caso, se prevé más ajuste en el gasto público (salarios, salud, educación) y reformas estructurales. Asimismo, lo podremos notar, teniendo en cuenta peticiones anteriores de nuestro país a esta institución y en base a este tipo de créditos, ya que se comenzarán a llenar los titulares de medios comentando sobre la nueva “apertura comercial”, y de vuelta los esfuerzos que implicarán flexibilización laboral y reformas en los sistemas de seguridad social. 
En cuanto a este último tema, vale recordar que la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), presentó su informe al finalizar el año 2017, que demuestra que desde que asumió el gobierno de Cambiemos “vivimos el mayor pico represivo desde la vuelta a la democracia”.
Es así. Nos quieren callados, sin cuestionar, sin manifestarnos. Quieren que dejemos enteros nuestros salarios en el esfuerzo de salvar al país entero. País que ellos mismos están hundiendo. 

Victoria Batiston

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