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Respuesta por el Caso de calle Suipacha

En primer lugar, la sobrina, nos mostró un pedido de restricción de Noemí Peralta para que ella no pueda acercarse. El objetivo de su pedido era que “no la moleste más porque ella estaba bien”.
De acuerdo al informe del Grupo Cross (Oct 2014), que habría sido convocado y pagado por la sobrina para la limpieza del lugar, en el lugar había olores nauseabundos provenientes de alimentos en descomposición, numerosos perros y muchísima agua podrida en recipientes y suciedad vieja. El grupo debió usar máscaras y su costo fue de $ 2080. 
Además, la sobrina presentó la documentación que certifica que en el año 2003 había pagado la adecuación del lugar con el Estudio Vanmeyris. 
Desde el momento del pedido de Noemí al juzgado para que su sobrina no se acerque, de ella se estaría encargando su ahijada para lo cual Noemí le habría dado el cobro de sus tres ingresos. 
Por último, en diciembre del 2014, la sobrina con su abogada y ayudantes judiciales, con una orden de allanamiento expedida por el Juzgado de Familia, “rescataron” a la hermana mayor de Noemí, quién desde ese día está viviendo en un geriátrico y su salud habría mejorado notablemente. 

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