Economía

Observatorio de la UCA advierte que la jubilación mínima perdió un 4,7% real en el último año

El bono extraordinario de 70 mil pesos para jubilaciones mínimas se mantiene congelado desde marzo de 2024.
Crédito: Archivo

El sistema previsional argentino atraviesa un proceso de deterioro sostenido en el poder adquisitivo de los haberes, afectando a la totalidad de las prestaciones. De acuerdo con un estudio elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), tanto las jubilaciones mínimas como las máximas sufrieron pérdidas reales frente a la inflación. La investigación, realizada por Eduardo Donza y Fernando Gallegos Piderit a partir de datos de ANSES e INDEC, precisó que la brecha entre los diferentes niveles de ingresos se redujo no por una mejora de los haberes más bajos, sino por la fuerte caída de los más elevados.
El reporte detalló que la jubilación mínima con el refuerzo compensatorio se ubicó en $505.749 en octubre, mientras que el haber base sin el beneficio adicional alcanzó los $435.749. A pesar de los incrementos nominales periódicos, el poder de compra de la prestación mínima acumuló una pérdida real del 4,7% en los últimos doce meses. De este modo, los ingresos de la franja con menores recursos representan actualmente solo el 78% del promedio anual registrado en 2018, período en el cual aún no se implementaban asignaciones extraordinarias.

Con efectos diferentes, pierden las jubilaciones mínimas y las máximas con el común denominador de un menor poder adquisitivo.
El impacto del bono congelado y la fórmula de movilidad

Respecto al bono de $70.000, los especialistas indicaron que su falta de actualización provocó una marcada licuación de su valor real. En ese sentido, puntualizaron que si dicha suma fija se hubiese ajustado en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC), en octubre tendría que haber alcanzado los $201.591. Bajo esa hipotética actualización, el haber mínimo total tendría que haber ascendido a $637.340, marcando una brecha sustancial respecto al monto cobrado efectivamente por los beneficiarios.
En cuanto al peso relativo del bono dentro del ingreso total del jubilado, el informe remarcó su drástica disminución en los últimos dos años. Mientras que en marzo de 2024 el refuerzo equivalía al 34,2% del ingreso de la jubilación mínima, en octubre de 2025 su ponderación retrocedió al 17,7% y en octubre de 2026 cayó al 13,8%. Esta pérdida de 20,4 puntos porcentuales expuso el desgaste paulatino de una herramienta que no participa de los aumentos mensuales definidos por el DNU 274/24.

Eduardo Donza, especialista del Observatorio Social de la Deuda Argentina (UCA).

Por otra parte, el análisis histórico del sistema previsional reveló una tendencia declinante que se extendió durante más de una década. Luego del proceso de recuperación observado entre 2002 y 2013 —período en el que el haber mínimo promedio pasó de $296.168 a $802.099 a valores constantes—, se inició una contracción continua. Entre 2013 y octubre de 2026, el valor real de la jubilación mínima sin bono se redujo aproximadamente un 46%, mientras que la pérdida considerando el refuerzo ascendió al 37%.

Achatamiento de la escala y brecha con los salarios formales

El relevamiento del Observatorio de la UCA también analizó el comportamiento de los haberes máximos, los cuales sufrieron una caída pronunciada entre diciembre de 2023 y febrero de 2024. Esta contracción respondió a la combinación del salto inflacionario posterior a la devaluación, la falta de compensaciones mediante bonos para esa franja y las demoras de la anterior Ley 27.609. Si bien el esquema de actualización mensual logró estabilizar la trayectoria, la relación entre el haber máximo y el mínimo se estrechó de 7,3 veces en diciembre de 2019 a 6,7 veces en julio de 2026.
Finalmente, la investigación evaluó la distancia entre los haberes previsionales y los salarios del sector privado registrado. En diciembre de 2019, una remuneración media formal equivalía a 3,8 jubilaciones mínimas, mientras que en julio de 2026 esa relación trepó a 5,4 haberes mínimos. De igual forma, el haber máximo pasó de representar 2 salarios medios a ubicarse en 1,2 salarios en el mismo período, confirmando una pérdida del 31% en la mínima y del 36,6% en la máxima en comparación con la evolución del ingreso de los trabajadores activos, según concluyeron los autores del estudio.

Fuente: El Litoral
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