Opinión

INSEGURIDAD: La Culpa es Nuestra

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Por Adrian Gonzalez. Tal vez sea fácil perderse entre tantas noticias negativas que nos es dificultoso ver el colorido horizonte que como votantes enfrentamos, ha de ser nuestra culpa por nuestra miopía selectiva.
Estamos al arribo de una maravillosa época. De desmedidos optimismos, y repentinos intereses por los barrios y su gente.

Frondosas y seductoras recetas que ofrecen cambiar nuestros días, borrar nuestros miedos pasados y forjarnos brillantes futuros.

Mientras tanto, aquí en la tierra, los negocios para el ciudadano medio se conforman con mucho menos que aquel paraíso prometido. Y aun en tiempos donde todos los dialogos comienzan con la palabra crisis, nos hemos vuelto inversores, apostando en empresas menos celestes: la compra de cámaras, candados, cadenas, alarmas, cerraduras, rejas, y hasta algún canino con la mochila de plomo de brindarnos aquello que perdimos: seguridad. La culpa es nuestra por ser malos emprendedores.

A la analítica mirada de quienes nos gobiernan, esto será síntoma de reactivación del mercado o o se justificará claramente al robo como un filantrópico intercambio forzado. O aun peor, los hará lamernos con empalagosa empatía, pretendiendo calzarse nuestros zapatos. La culpa es nuestra por no comprender.
Parece ser imposible que seamos soldados custodiando nuestros hogares como si fuesen trincheras. Planeando laboriosos protocolos para entrar y salir cada día de nuestros hogares.
Ha de ser que nos hemos vuelto tan poco sociables que elegimos estar encerrados.

Excusa ideal para que quienes gobiernan, se perfilen a patear a los córneres de la sociología, la antropología y si nos ponemos ansiosos hasta de la psicología. Mala nuestra por no saber relacionarnos.

Si, seguramente la culpa es nuestra. Por no entender las reglas de este intercambio tortuoso llamado inseguridad. Porque con viejas mañas pretendemos vivir en una ciudad que con cierta reciprocidad dejo de cuidarnos.

Aunque seguramente seamos mas culpables por nuestros silencios en las calles y nuestros olvidos en las urnas.

Pero nada ha de ser tan grave ni tan complejo señores, a no asustarse, si las promesas pregonadas antes suenan ahora tan simples de encausar. Quienes Están, aducen solo necesitar un poco mas de tiempo, y Quienes Quieren Llegar exhiben en sus manos las más iluminadas fórmulas que han de devolvernos el optimismo. Es nuestra culpa por ser impacientes.

Y, mientras, en aquel mundo de las fantasias discursivas, se expanden juramentos como pan en agua, aquí los improvisados culpables nos ahogamos chapaleando en versos imposibles, e intentamos permanecer a flote con adornados salvavidas de papel tejidos con listas de candidatos.

Una vez mas, tal vez sea nuestra culpa, por no sabernos culpables y esperar con pasividad que nuestros deberes cívicos nos marquen una nueva oportunidad.

Adrian M. Gonzalez

DNI: 29.379.116

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