Opinión

En la semana de las despedidas, se van las Lebac

Esta semana, donde ponemos a prueba nuestra tolerancia al festejo, entre despedida y despedida, tenemos alguien más para decirle chau. Se van las lebac, el martes 18 fue el último vencimiento de quien tanto hablamos en el pasado. Pero no se pongan tristes, tomó protagonismo un nuevo personaje, las Leliq.
La nueva estrella del mercado financiero, las Leliq o Letras de Liquidez, fueron creadas por Federico Sturzenegger y utilizadas posteriormente por Luis Caputo para ser referencias de tasa de política monetaria. Pero hoy toman mayor relevancia al ocupar el lugar que tenían las referidas Lebac con su desaparición. Sin embargo tienen diferencias, aunque ambas buscan retirar pesos del mercado para evitar el traslado a la inflación y al tipo de cambio. Las Leliq solo pueden constituirse a siete días, se licitan diariamente y los únicos que pueden suscribirlas son las entidades financieras. Las Lebac se licitaban mensualmente y el público podía invertir en ellas. El hecho que solo los bancos puedan invertir, le da al sistema mayor estabilidad ya que el mismo Banco Central es el rector de estas entidades. Si bien el público en general no puede invertir en Leliq, la tasa de interés pagada por este instrumento influye directamente en la tasa de plazo fijo, ya que las entidades financieras se fondean con imposiciones a plazo que luego colocan en el instrumento de Sandleris. 
Lo expresado en el párrafo anterior tiene gran repercusión en la economía, ya que atenta contra la principal función de los bancos, la intermediación entre en ahorro y el crédito. Con tasa que van entre el 60% y el 70% en este instrumento, los Bancos se fondean a plazo fijo al 45/50% y luego colocan con bajo riesgo y quedando bien con el BCRA al menos al 60%. Dejando un mínimo para el mercado de crédito pero al cual se debe acceder a tasas superiores al 70% anual, afectando tanto a la producción como al consumo (del cual también depende la producción).
Pero atención a lo descripto, ya que el inversor de plazo fijo es en realidad el dueño de la pelota. Este invierte pensando en ganarle tanto a la inflación como al tipo de cambio y al momento de percibir que alguno de estos se dispara, retirará los fondos al vencimiento pudiendo generar una corrida. 
Hay que tener en cuenta que cuando cualquier empresa toma un préstamo, lo paga con utilidades que genera su producción o comercialización, mientras que esto no ocurre con el BCRA, motivo por lo cual en el mundo la regulación de la liquidez se hace con bonos del tesoro y no con instrumentos propios.
La solución es lograr el déficit cero a nivel Tesoro que evite la emisión, que luego debe ser captada por el instrumento mencionado. Y además debe buscarse la creación de un mercado en pesos de deuda pública con la idea de lograr financiarse internamente y con moneda local. Esto sería con el mayor desarrollo y utilización de las letras del tesoro (LECAP), para aliviar el sistema financiero y separar al Tesoro del BCRA definitivamente.
#BuenaSaludFinanciera @GuilleBriggiler @ElcontadorB 

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web