Cada Mundial moviliza mucho más que la pasión por el fútbol. Para la psicóloga Marcela Dellamea, el fenómeno despierta emociones colectivas que fortalecen los vínculos, generan sentido de pertenencia y ofrecen un alivio momentáneo frente al estrés cotidiano.
La especialista destacó que el desempeño de la Selección Argentina también deja enseñanzas que trascienden lo deportivo. Puso como ejemplo a Lionel Messi, resaltando valores como la humildad, la perseverancia y la importancia de ser recordado "como una buena persona" más allá de los logros.
Además, explicó que durante los partidos se activa un fuerte sentimiento de identidad social. Las personas se reúnen con familiares y amigos, comparten rituales, celebran los goles y hasta abrazan a desconocidos, reforzando la sensación de formar parte de un mismo grupo.
En cuanto a las tradicionales cábalas, Dellamea señaló que responden a la necesidad de sentir cierto control frente a una situación incierta. Aunque se trate de un pensamiento mágico, sostuvo que pueden ayudar a disminuir la ansiedad y mantener la esperanza mientras dura la competencia.
Finalmente, remarcó que, independientemente de los resultados, el verdadero valor del Mundial está en el encuentro, el disfrute compartido y las emociones que genera como experiencia colectiva.