Las crisis económicas y sociales no solo impactan en el bolsillo, sino también en el bienestar emocional. La psicóloga Marcela Dellamea explicó que estos escenarios suelen generar incertidumbre, angustia y estrés, especialmente cuando las personas sienten que no tienen control sobre lo que sucede.
La especialista señaló que el estrés es una respuesta natural para adaptarse a los cambios, pero cuando se prolonga puede afectar la salud mental. Entre las señales de alerta mencionó la ansiedad constante, el insomnio, la irritabilidad, el llanto frecuente y la sensación de que los problemas no tienen solución.
Frente a este panorama, destacó la importancia de fortalecer la resiliencia, enfocarse en aquello que sí depende de cada uno y animarse a pedir ayuda cuando el malestar persiste.
Cuándo es momento de pedir ayuda
Dellamea sostuvo que el propio cuerpo suele dar las primeras señales de alarma cuando una crisis comienza a desbordar los recursos personales.
Dormir mal, sentirse desanimado durante largos períodos, experimentar ansiedad permanente o perder la capacidad de disfrutar actividades cotidianas son indicadores de que es necesario buscar apoyo.
En primera instancia, recomendó conversar con personas de confianza que puedan brindar contención y una mirada constructiva. Si el malestar persiste, aconsejó acudir a un profesional de la salud mental para recibir el acompañamiento adecuado.
Finalmente, destacó que atravesar una crisis no significa quedarse inmóvil. Aunque muchas situaciones no puedan modificarse, siempre es posible fortalecer los recursos personales, adaptarse a los cambios y construir nuevas formas de seguir adelante.