Los alimentos ultrapalatables ganaron protagonismo en los últimos años por su capacidad para estimular el consumo compulsivo. Aunque muchas veces se los confunde con los ultraprocesados, no son exactamente lo mismo: mientras los segundos son productos elaborados industrialmente con múltiples ingredientes y aditivos, los ultrapalatables están formulados para potenciar al máximo el sabor y generar una respuesta de placer que lleva a seguir comiendo.
La nutricionista Virginia Borga explicó que los alimentos ultraprocesados son aquellos que pasan por un proceso industrial y contienen numerosos ingredientes y aditivos que no forman parte de un alimento fresco. En cambio, los ultrapalatables "tienen una combinación entre grasa, azúcar y sal que está más allá de los umbrales que encontramos en la naturaleza".
Según la especialista, estos productos son desarrollados para actuar sobre los mecanismos de recompensa del cerebro. "Están estudiados para que te activen todo tu sistema cerebral y realmente pierdas el control", afirmó. Entre los ejemplos más frecuentes aparecen las papas fritas, snacks, galletitas, golosinas, comidas rápidas y muchas bebidas azucaradas.
El principal problema es que generan lo que se conoce como hambre hedónica, es decir, el deseo de comer por placer y no por una necesidad fisiológica. "Activan en el cerebro sustancias que te hacen sentir placer y te abren la puerta a la obesidad, la diabetes, la hipertensión y otras enfermedades crónicas", señaló Borga.
A diferencia de una comida equilibrada, estos productos suelen aportar muchas calorías, pero poca sensación de saciedad. "Te vas a comer todo ese paquete y no te va a llenar. Después vas a querer seguir comiendo otra cosa", explicó la nutricionista.
Las bebidas azucaradas también forman parte de este grupo. Borga advirtió que existen personas que desarrollan un consumo excesivo y llegan a sentir una fuerte dependencia. "Hay pacientes que toman ocho litros por día y me dicen: 'Si no la tomo siento un bajón'. Es el mismo mecanismo", comentó.
En cuanto al pan, aclaró que el elaborado diariamente en panaderías no entra en la categoría de ultrapalatable, aunque sí es un alimento procesado. Además, remarcó que el tipo de harina utilizada influye en la respuesta metabólica del organismo.
La especialista también puso el foco en la alimentación infantil y el rol de las familias. "Parte de poner límites es decirles que no a ciertos productos. No les va a pasar nada por dejar esos alimentos para el fin de semana", sostuvo. Y agregó que es esperable cierta resistencia: "Va a haber berrinche, porque estos alimentos activan el cerebro de un adulto y también el de un niño".
Si bien evitar por completo los alimentos ultrapalatables es difícil porque están presentes en casi todos los ámbitos, los especialistas recomiendan priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados, leer las etiquetas y reservar este tipo de productos para un consumo ocasional.