Una multitud de vecinos de Lehmann acompañaron a la familia de Gonzalo Riatto, el joven de 29 años que fue brutalmente asesinado de tres puñaladas el pasado viernes 7 de julio.
La movilización comenzó minutos después de las 20 horas, en la plaza central del pueblo, donde una gran cantidad de personas se concentraron, con globos blancos y velas; para luego marchar por las calles de la localidad.
Al tomar la palabra, su padre, agradeció el acompañamiento en la movilización, al tiempo que sostuvo “Él desde allá arriba se los va a agradecer”.
Asimismo, emocionado ofreció palabras de elogio para los vecinos que auxiliaron a su hijo cuando fue atacado por su homicida.
“Agradezco a todos los vecinos que lo han ayudado; al personal de salud que estuvo enseguida; agradezco a toda la gente que fue a dar su testimonio a la comisaria; A la policía que a trabajó espectacularmente, también a la Fiscalía de Rafaela” sostuvo Edgardo, al tiempo que destacó que, en tres días “se pudo hacer Justicia”.
A su turno, la madre de Gonzalo fue más allá y planteó que se constituirán como querellantes en la causa que se le sigue a Miguel Ángel Spahn (quien se encuentra en prisión preventiva) por la muerte de Riatto.
“La causa tiene que cambiar la caratula” aseguró Verónica, quien manifestó que peleará para que la calificación penal cambie de homicidio simple, con una pena de entre 8 y 25 años de cárcel, a homicidio agravado por alevosía, cuya condena es la prisión perpetua.
¿Qué pasó con Gonzalo Riatto?
La noche del viernes 7 de julio de 2023, Gonzalo Riatto, de 29 años de edad, salió de su trabajo en una empresa láctea ubicada en la localidad de Lehmann, para dirigirse a su casa, donde vivía junto a su esposa y sus dos pequeños hijos, un nene de 3 años y una beba de 3 meses.
En el camino, fue interceptado por Miguel Angel Spahn, de 37 años de edad. Montado en una motocicleta Honda Wave de color azul y armado con un cuchillo de 17 cm. de hoja, comenzó a increpar a Gonzalo. Le gritaba que "lo había dejado sin nada”, que "no tenía códigos" y que había "hablado pestes" de su persona.
Gonzalo quiso escapar. Corrió por Colón hasta calle Suipacha, hizo una cuadra y tomó por Hernandarias, que es paralela a Colón. Gritaba pidiéndole a los vecinos que llamaran a la policía, mientras su agresor lo perseguía en su moto. Riatto intentó refugiarse en una casa de calle Hernandarias al 301, donde vive un matrimonio. Spahn seguía insultándolo: "salí, hijo de puta, me arruinaste", "me mandó a la policía, salí hijo de puta", "me cagó la vida", insistía.
Riato volvió a salir de la casa, siempre acosado y perseguido por Spahn. Corrió por 50 metros, pero la moto era más rápida: Gonzalo volvió sobre sus pasos, ingresó nuevamente a la casa de Hernandarias 301. Ahi, en el jardín delantero, finalmente fue acorralado por Spahn,que había dejado tirada su moto y ahora atacaba, cuchillo en mano. Tres puñaladas hirieron de muerte a Gonzalo. La autopsia posterior reveló que lo hirió en el lateral izquierdo del cuello, en el lateral izquierdo del tórax, porción inferior, y en la zona anterior e inferior del tórax, levemente hacia la derecha, al costado del esternón.
A Spahn no lo detuvo la policía sino un vecino que lo redujo. Gonzalo, trasladado de urgencia por el SIES 107 de Lehmann, murió unos minutos después, a poco de llegar al Hospital de Rafaela.
"Que se pudra en la cárcel"
En la audiencia celebrada en los Tribunales de Rafaela donde se dispuso la prisión preventiva del acusado del homicidio, estuvo presente Edgardo, el padre del joven asesinado. También su consuegro. Afuera esperaban otros familiares, todos visiblemente afectados por la muerte de Gonzalo. Con la voz quebrada por el llanto, y luego de pedir que Spahn sea retirado de la sala, describió a Gonzalo como un joven que "no tenía maldad, vívía trabajando y criando a sus hijos, un tipo responsable, bueno, cero maldades. Por ser tan bueno le pasó lo que le pasó".
En ese momento, el padre de Gonzalo consideró que el crimen fue "un acto de crueldad muy alevoso" y sólo expresó su deseo de que el asesino sea castigado "con justicia, pero con todo el rigor de la justicia". "Debería pudrirse en la cárcel", porque "no le importó si había testigos, si lo veían, no lo importó nada. No sé por qué lo atacó, Gonzalo no tenía trato con esa persona, no tiene nombre lo que hizo", remarcó.