Mientras la mitad de los departamentos de la provincia de Santa Fe ya registran un "crecimiento vegetativo negativo" —es decir, muere más gente de la que nace—, el departamento Castellanos resiste en el lote de los que todavía tienen saldo positivo. Sin embargo, las alarmas demográficas ya se encendieron: la región experimentó una de las caídas más abruptas de toda la provincia, quedando al borde de un punto de inflexión histórico.
Según los datos oficiales de la Dirección de Estadísticas e Información del Ministerio de Salud de la Nación y el Registro Civil, la diferencia a favor de los nacimientos en el departamento Castellanos se desplomó un preocupante 83% en el último período interanual analizado.
Esta tendencia consolida un fenómeno que ya no es exclusivo de los pequeños pueblos rurales del sur santafesino, sino que empieza a cercar a los motores productivos del centro-oeste provincial.
La tendencia que arrastra a la región
A nivel provincial, la caída de nacimientos acumula un 30% en los últimos años. Si bien el impacto inicial del saldo negativo se sintió con fuerza en distritos vecinos de perfil más rural o con población envejecida (como Las Colonias o San Martín), Castellanos se encuentra hoy en una zona de transición crítica junto a San Cristóbal y Garay: mantienen números en verde, pero sus márgenes se redujeron tanto con el paso del tiempo que están a un paso de revertirse.
El desplome del 83% en el saldo vegetativo local expone que el ritmo de nacimientos en Rafaela y las localidades de la cuenca lechera viene disminuyendo a una velocidad mucho mayor de lo que lo hacen las defunciones.
¿Por qué nacen menos chicos?
Al igual que en el resto del territorio, los especialistas coinciden en que no existe una única causa para explicar el fenómeno en el departamento Castellanos, sino que se trata de una realidad multicausal:
- Transformación cultural y proyectos de vida: Tal como señala el geógrafo Gustavo Peretti (UNL), "la fecundidad dejó de ser vista como una función". En centros urbanos de relevancia como Rafaela y Sunchales, el desarrollo profesional, académico y laboral postergó o modificó los proyectos de vida familiares tanto de mujeres como de varones.
- Factores económicos e incertidumbre: El costo de la crianza, las complejidades de la economía nacional y, fundamentalmente, la dificultad de los jóvenes para emanciparse o acceder a una vivienda propia actúan como un freno directo a la decisión de tener hijos.
- Planificación y conectividad: La democratización de la información y el acceso a métodos anticonceptivos generaron una reducción drástica en los embarazos no deseados. De hecho, las estadísticas demuestran que las mayores caídas en las tasas de fecundidad se dan en adolescentes y en franjas de población con niveles educativos primarios.
Prepararse para una nueva estructura social
Los demógrafos advierten que estos números no deben ser tomados con dramatismo ni pánico, sino como un diagnóstico preciso para planificar el mediano y largo plazo.
En un departamento con fuerte perfil productivo, comercial e industrial como el departamento Castellanos, un estancamiento de la población o un futuro crecimiento negativo obligará a repensar las agendas públicas locales. Los municipios y comunas de la región deberán poner el foco en políticas de cuidado para una población que tiende al envejecimiento, reconfigurar los sistemas de salud y adaptar los esquemas previsionales y laborales para un escenario demográfico completamente nuevo.
Fuente: La Capital