El piloto rafaelino Nicolás Posebón sufrió un nuevo hecho de inseguridad en su taller en barrio Villa del Parque luego de que delincuentes robaran los cables que conectan el pilar eléctrico con el galpón. Como consecuencia, el lugar permaneció sin suministro eléctrico durante varias horas y debió afrontar nuevamente importantes gastos para reparar los daños.
"Una vez más nos robaron los cables del pilar hacia el galpón", lamentó Posebón al relatar un episodio que, según indicó, no es aislado. El deportista recordó que una situación similar ya se había producido hace aproximadamente un año, cuando sufrió tres robos de estas características en una misma jornada.
En esta oportunidad, el hecho ocurrió el jueves pasado y, de acuerdo a su relato, a plena luz del día. "Un muchacho, sin importarle nada, como si estuviera en su casa, se puso a cortar los cables. Los vecinos le llamaron la atención mientras llamaban a la Policía, pero no hizo caso y siguió", explicó.
El robo dejó al taller sin energía eléctrica durante toda la jornada. "Recién el viernes, cerca del mediodía, pudimos comprar los elementos que nos había robado y que destruyó cuando los sacó", señaló.
Posebón aseguró que ha sido víctima de numerosos delitos desde que se instaló en el lugar. "Muchísimos, la verdad que muchísimos. Hay algunos que uno ni siquiera denuncia porque después tiene que ir varias veces a la comisaría y uno también tiene que trabajar", comentó.
Más allá del perjuicio económico, el piloto puso el foco en lo que considera el origen de este tipo de delitos: la existencia de personas que compran materiales robados. "Creo que el problema principal es que hay alguien que debe estar comprando nuevamente cables y este tipo de materiales. Es tan culpable como el que nos roba, porque sabe que esos elementos son robados y sigue haciendo negocio, lucrando con el delito", afirmó.
En ese sentido, reclamó una mayor intervención de las autoridades para investigar quiénes adquieren estos materiales. "Es momento de que la Municipalidad vuelva a tomar cartas en el asunto y empiece a investigar quién está comprando, porque si no, no se va a poder parar esto", sostuvo.
Consultado sobre si sospecha que los autores sean siempre los mismos, Posebón consideró que no necesariamente se trata de las mismas personas que cometen los robos, aunque sí cree que los compradores serían recurrentes. Además, vinculó la problemática con el consumo de drogas y las adicciones.
El perjuicio económico por este último hecho rondó los 200 mil pesos. "Esta vez fue una de las más baratas; anteriormente había sido mucho más caro porque se habían robado más tramos de cable", explicó.
Finalmente, expresó su preocupación por la reincidencia de quienes delinquen y cuestionó el funcionamiento del sistema judicial. "Uno se enoja muchas veces con el intendente o con la Policía, pero no le conocemos la cara al juez que firma para que este chico o los que roban queden en libertad. Ahí está el problema también, en que entran y salen el mismo día", concluyó.