Una jubilada de más de 70 años descubrió que había sido víctima de una estafa cuando recibió el resumen de su tarjeta de crédito y encontró una serie de consumos que nunca realizó. Entre las operaciones detectadas aparecen contrataciones de servicios digitales, compras efectuadas mediante aplicaciones de delivery e incluso una propina abonada por quienes utilizaron los datos de su plástico. Tras advertir la situación, la mujer dio de baja la tarjeta y notificó al banco sobre lo ocurrido para iniciar los reclamos correspondientes.
Según pudo saber RAFAELA NOTICIAS, la damnificada sospecha que los datos de la tarjeta pudieron haber sido obtenidos luego de realizar una compra en un comercio ubicado en barrio Martín Fierro, en el oeste de la ciudad. Si bien no existe confirmación sobre el origen de la maniobra, considera que allí podrían haber copiado la información que posteriormente fue utilizada para efectuar los consumos.
Compras, consumos y servicios contratados
Entre los movimientos desconocidos que aparecieron en el resumen figuran distintas contrataciones de servicios internacionales realizadas en moneda estadounidense:
- Google One: USD 2,49.
- Google One: USD 8,87.
- Microsoft: USD 6,99.
Además, se registraron diversos cargos en moneda local, varios de ellos realizados a través de la plataforma PedidosYa:
- Netflix: $8.999.
- Propina mediante PedidosYa: $3.594.
- Compra en Simplicity Rafaela vía PedidosYa: $70.664.
- Compra en Mostaza Rafaela vía PedidosYa: $14.839.
- Compra en un kiosco mediante PedidosYa: $14.014.
Uno de los aspectos que más sorprendió a la jubilada fue que quienes utilizaron los datos de su tarjeta incluso dejaron una propina en uno de los pedidos realizados mediante la aplicación de delivery.
Las compras realizadas mediante plataformas de reparto presentan una dificultad adicional para una eventual investigación. Al tratarse de pedidos gestionados a través de servicios de delivery, muchas veces no quedan registros directos en cámaras de seguridad de los comercios sobre quién retiró o recibió finalmente los productos. Por ese motivo, reconstruir el recorrido de la mercadería y determinar quién efectuó las compras puede resultar más complejo que en una operación presencial tradicional.
La mujer espera ahora que la entidad bancaria analice los consumos denunciados y determine cuáles corresponden efectivamente a operaciones fraudulentas. Mientras tanto, el caso vuelve a poner en evidencia las maniobras de robo de datos de tarjetas que afectan a usuarios de distintos puntos del país y que muchas veces recién salen a la luz cuando llega el resumen mensual.