La dueña del vehículo en el que se sospecha que se trasladaron los restos de la adolescente de 14 años fue arrestada bajo el cargo de encubrimiento agravado. El testimonio de los lavadores de autos aportó un dato clave sobre las condiciones del rodado.
La investigación por el brutal asesinato de Agostina Vega (14) en Córdoba sumó su tercera detención. Soledad Andreani, dueña del Ford Ka negro utilizado presuntamente para trasladar el cuerpo de la víctima, fue apresada y quedó imputada por el delito de encubrimiento agravado.
Andreani mantuvo una relación sentimental de cuatro meses con Claudio Barrelier (33), el principal acusado y presunto autor material del homicidio. A pesar de haber manifestado públicamente que se encontraban distanciados al momento del hecho, la fiscalía ordenó su detención tras analizar minuciosamente sus comunicaciones y su comportamiento posterior a la desaparición de la menor.

Un préstamo sospechoso y bolsas de consorcio
De acuerdo con la reconstrucción judicial, Barrelier le pidió prestado el automóvil a Andreani dos días después de la desaparición de la adolescente, bajo la falsa excusa de trasladar ropa para un familiar operado. Los investigadores judiciales sostienen la hipótesis criminal de que el sospechoso usó el coche para mudar los restos desmembrados de Agostina en baldes y bolsas de consorcio hacia el sector de Ampliación Ferreyra.
Con este nuevo arresto, Andreani se convierte en la tercera persona tras las rejas en el marco de la causa, acompañando a Barrelier y a Osvaldo Fassetta (47), un inquilino de la vivienda donde se habría cometido el crimen, quien también está imputado por encubrimiento.
El revelador detalle que detectaron en el lavadero
Una de las piezas fundamentales que analiza la Justicia tiene que ver con lo que ocurrió con el Ford Ka negro luego del descarte del cuerpo. El hijo de Andreani llevó el auto a un lavadero barrial regentado por los hermanos Gabriel y Ezequiel Ludueña, quienes declararon como testigos y expusieron detalles alarmantes.

Los lavadores explicaron que el rodado llegó con una cantidad de barro "fuera de lo normal" en la parte exterior, pero que el habitáculo interior estaba impecable, "como si lo hubieran limpiado a fondo antes". Los jóvenes aclararon que sólo higienizaron las alfombras y que no abrieron el baúl porque no se los pidieron, manifestando conmoción pública tras enterarse por los medios de que el coche que lavaron era una evidencia clave del femicidio.
En paralelo, la policía científica avanzó con operativos de planimetría forense en la vivienda del sospechoso y ordenó el secuestro de prendas de vestir de todo el entorno familiar del imputado para determinar si existen más partícipes en el horroroso episodio.