El Gobierno nacional profundizó en las últimas semanas una serie de operativos territoriales e inspecciones en diversos puntos del país con el objetivo de detectar personas extranjeras que residan o transiten en situación irregular. Las medidas, coordinadas por la Dirección Nacional de Migraciones en conjunto con las fuerzas federales de seguridad, forman parte de un plan integral que combina mayor fiscalización en la vía pública con modificaciones normativas y tecnológicas.
Los despliegues de control se llevan a cabo a partir de cruces de datos y análisis de campo sobre zonas estratégicas de alta circulación. Un procedimiento reciente en la ciudad de Rosario, en el que se movilizaron cerca de 60 agentes y se fiscalizó a 420 personas, finalizó con la detección de ocho ciudadanos extranjeros con irregularidades, entre ellos una persona de nacionalidad china que contaba con una orden de expulsión previa. Operativos de similar índole se desarrollaron anteriormente en localidades como Aguaray y Tartagal, en Salta, y en la provincia de Misiones.
Desde el Poder Ejecutivo señalaron que los operativos federales se realizan de manera directa y no requieren de una notificación previa a los gobiernos provinciales. Según el marco legal vigente, en caso de detectar a personas con permanencias vencidas o trámites pendientes, la autoridad migratoria procede a intimarlas a regularizar su situación. Sin embargo, en aquellos casos donde se constante un ingreso ilegal al territorio nacional o la existencia de requerimientos judiciales, se inician de inmediato los trámites administrativos de rechazo en frontera o expulsión.
El refuerzo de la fiscalización se apoya en un paquete de medidas administrativas y legales dictadas en el último tiempo. A través de resoluciones y decretos del Poder Ejecutivo, se facultó a Migraciones a requerir documentación de identidad en la vía pública, se crearon Unidades de Seguridad Migratoria dentro de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, y se habilitó la cancelación de residencias por causales específicas, entre las que se incluyen incitaciones a la violencia o faltas de respeto hacia símbolos patrios.
En paralelo, las autoridades avanzan en una reestructuración de los sistemas informáticos y en la centralización del Centro de Análisis de Información Migratoria y Fronteriza (CAIMF). Mediante el cruce automatizado de bases de datos de pasajeros, registros de Interpol y compromisos de estricta confidencialidad para los inspectores, la gestión nacional proyecta consolidar un esquema de alertas tempranas para restringir los accesos no autorizados y ordenar el flujo migratorio en las fronteras de todo el territorio argentino.