En el marco de la celebración del Día del Bombero Voluntario, la ciudad de Rafaela vive una jornada cargada de reconocimiento. Más allá de los saludos institucionales, este año se destacó una cálida iniciativa comunitaria que buscó transformar el paisaje urbano en un gesto de gratitud hacia quienes arriesgan su vida por el prójimo.
Una iniciativa que nació en el barrio
La propuesta central, que rápidamente se extendió a toda la ciudad, surgió desde la Comisión Vecinal de barrio Villa Rosas. Mariana Bertolín, presidenta de la institución, explicó que el objetivo fue decorar los frentes de casas y negocios con globos, cintas o banderines de color naranja, amarillo y rojo, los tonos distintivos de los bomberos.
"La propuesta fue adornar o decorar los frentes de las casas y los negocios con los colores que los representan. Es una manera simbólica de demostrarles nuestro agradecimiento por todo lo que hacen, ya que no solo están en el barrio, sino que trabajan en toda la ciudad y muchas veces en zonas aledañas", detalló Bertolín, destacando la excelente recepción que tuvo la idea entre los comerciantes y vecinos, quienes se sumaron activamente al homenaje.
El testimonio desde el cuartel
En consonancia con este reconocimiento, el cuartel local fue escenario de encuentros emotivos. Darío Bonetto, integrante del cuerpo activo, compartió un balance profundamente humano sobre su labor. "Estamos contentos porque vino muchísima gente; se siente el cariño en los gestos espontáneos, como las tarjetas o las facturas que nos acercan", expresó durante la jornada.
Bonetto hizo especial hincapié en el pilar fundamental que sostiene esta tarea: la familia. "Si vos no tenés una familia atrás que te ayuda o que está con vos, esto es imposible", reconoció, destacando que el servicio demanda tiempo a toda hora, ya sea de madrugada o durante la jornada laboral. Asimismo, vinculó su entrega a la institución con su propia crianza, recordando cómo su padre colaboró durante toda su vida con escuelas y espacios comunitarios, un legado que hoy traslada a su labor en el cuartel. "Nos fácil estar acá, pero es lindo. No es que esto te saca tiempo, sino que nosotros le damos tiempo", expresó.
Un futuro garantizado
Actualmente, el cuerpo activo de Rafaela cuenta con 28 integrantes. Sin embargo, la institución apuesta fuertemente al futuro a través de su Escuela de Cadetes, conformada por jóvenes de entre 12 y 17 años que se forman para convertirse en los próximos servidores de la comunidad.
El mensaje final de los bomberos fue de gratitud absoluta hacia una sociedad que, como se vio reflejado en cada rincón adornado de la ciudad, mantiene siempre un "plus" de compromiso hacia el cuerpo de voluntarios. "Nosotros estamos para ellos, y simplemente agradecer por estar, por confiar y por interiorizarse siempre en nuestra labor".