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Locales

Decisiones políticas y decisiones editoriales: la lección de los Juegos Suramericanos

El éxito del mayor evento deportivo y social que haya vivido la provincia se construyó con decisiones políticas que requirieron visión de largo plazo y vocación resolutiva. En ese contexto, los medios de comunicación tomaron sus decisiones.
Miguel A. González

Por Miguel A. González

La llama de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 se apagó el sábado, pero el brillo y el calor que durante dos semanas iluminaron y abrigaron a millones de personas que los siguieron -de modo personal en cada una de las sedes, a través de las transmisiones televisivas o en las redes sociales- siguen proyectándose sobre las comunidades.

Existe un unánime consenso –en la provincia y en el país- acerca de que la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro se aseguró una nota altísima en la consideración de los santafesinos. Esa lectura proviene de algunos datos concretos que dejó el evento. El primero y principal es que Santa Fe pudo mostrarse como una provincia institucionalmente vigorosa, capaz de ejecutar políticas de Estado que no se agoten en una administración sino que se proyecten, mejoradas y enriquecidas, hacia otras.

Se calcula que 3 millones de personas asistieron a las competencias deportivas y a los espectáculos que animaron los fan fest. No se registró, en esos movimientos masivos de personas, ni un solo incidente relevante que empañara la convocatoria. Delegaciones de 15 países disfrutaron de la hospitalidad, el cariño y la pasión de los santafesinos por el deporte. Se llenaron los estadios para un público ávido de alentar y ver en acción a los deportistas que practican desde las disciplinas más populares hasta aquellos deportes que sólo son seguidos por un puñado de entusiastas aficionados.

Ese acompañamiento del público fue genuino y se dio con naturalidad. Ahora que la fiesta ya terminó, es oportuno recordar que este tipo de realizaciones sólo pueden ser consecuencias de procesos que conviene analizar como cuando se observa una película y no una foto. La foto del final muestra el éxito. La película completa, en cambio, permite descubrir la magnitud del desafío, las fortalezas que hubo que aprovechar, las debilidades que debieron afrontarse y los obstáculos que se interpusieron.

Es viendo la película que se aprecia el logro de la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro. Es innegable que la provincia afrontaba, al momento de su llegada al gobierno, una crisis de violencia lesiva –principalmente en Rosario- que había puesto a la ciudad más importante de la provincia en los portales del mundo. Crímenes no sólo impactantes en número, también en características, con muertes sin sentido, como la de trabajadores asesinados sólo para que las bandas criminales marcaran acto de presencia.

Hacer lo que se debe

Sin las medidas que llevaron a una paulatina pacificación (y esto no significa que la problemática de fondo esté terminada ni mucho menos) de los grandes centros urbanos, el desarrollo de los Juegos hubiera sido imposible. Y de igual modo hubiera sido una quimera plantear una inversión multimillonaria en infraestructuras urbanas y deportivas sin contar con un Tesoro provincial ordenado financieramente, con sus obligaciones en orden, que pudo tomar compromisos a largo plazo porque disfrutó de varios períodos consecutivos de prolijidad en sus cuentas públicas. Santa Fe siempre paga sus cuentas y cumple con sus obligaciones principales; y no en todas las jurisdicciones se puede decir lo mismo.

Pullaro es un gobernador que se caracteriza por su ejecutividad. Cuando tomó la decisión de darle continuidad a la concreción de los Juegos Suramericanos no lo hizo como una obligación institucional y para darle continuidad a una idea ajena, gestionada por el anterior gobernador Perotti: como en el atletismo, recogió la posta y corrió a toda la velocidad que pudo para llegar a la meta soñada. Ganó, en términos políticos, porque hizo lo que tenía que hacer: poner todo en la cancha, aunque una parte de la tribuna lo silbara. Y logró algo más significativo: al final de la carrera todos los aplaudieron.

Decisiones editoriales

El 12 de mayo de 2025, la empresa Menara Construcciones ingresó con media docena de máquinas pesadas al predio transferido por la familia Lagrutta para la construcción del microestadio multipropósito. Era un campo verde, un “hueco urbano” entre los barrios Malvinas y Martín Fierro, allí donde décadas atrás habían existido unos campos en los que se decantaban efluentes del frigorífico.

RAFAELA NOTICIAS estuvo allí ese día, y lo mismo el 3 de junio, cuando se tiró el hormigón de la primera columna. A 200 metros de allí, una cicatriz arcillosa sobre el verde césped de otro hueco urbano marcaba el primer dibujo en la superficie que albergaría, 15 meses después, a la Villa Suramericana que recibiría a deportistas de toda Suramérica.

Fue una decisión editorial: seguir desde el kilómetro cero toda la ruta de transformaciones que tendría la ciudad. Informando sobre las licitaciones, anticipando el carácter de las obras urbanas, entrevistando a funcionarios y compartiendo con la comunidad esa película de final incierto, descubriendo en cada paso hacia adelante la certeza de que la trama tendría un final feliz.

Hoy existe aquél consenso unánime señalado al principio: Maximiliano Pullaro, como gobernador de la provincia de Santa Fe, se pudo colgar en el pecho una medalla de oro política que lo pone en un lugar privilegiado, más allá de otro tipo de ponderaciones –de las buenas y de las otras también- que pueda merecer el resto de sus actos de gobierno.

También RAFAELA NOTICIAS –dicho esto con absoluto orgullo- tiene su propia medalla. La ganó apostando a un trabajo en equipo, de todos sus periodistas. Periodistas con nombre y apellido, que pueden poner su rostro y su firma en la valoración de una gesta como la que viviió la provincia en estos días. No lo logró subiéndose en andas del entrañable Capi: fue tomando decisiones editoriales: acompañar el desafío, anticipar las transformaciones, coparticipar del sentimiento genuino de los rafaelinos en particular y de los santafesinos en general, revalidando el valor de lo público y lo colectivo sin perder de vista el deber periodístico de cumplir con las expectativas y exigencias de las audiencias de sus múltiples pantallas.

Se apagó la llama de los Juegos. Quedó la luz que proyecta: los rafaelinos fuimos capaces. Y lo hicimos como parte de la Invencible Provincia de Santa Fe.

 

Rafaela RAFAELA NOTICIAS Maximiliano Pullaro Juegos Suramericanos 2026

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