La crisis económica golpea con al sector gastronómico local y la realidad de los comerciantes se ha vuelto una lucha cotidiana por la supervivencia. En diálogo con Rafaela Noticias, el titular de un local ubicado sobre Av. Podio describió el difícil presente que atraviesa el rubro, donde la baja del consumo se ha vuelto generalizada y preocupante. Según su testimonio, la situación ya no permite planificar a largo plazo, obligando a cambiar la estrategia de compra para manejarse en la diaria, en lugar de mantener stocks como se hacía anteriormente.
Para el entrevistado, el panorama es desolador al comparar la actividad actual con la de meses atrás: de recibir entre 30 y 40 mesas los viernes, el número se ha reducido drásticamente a apenas tres o cuatro. “No es un tema de si es caro o barato, el problema es que no hay plata”, sentenció, dejando en claro que la retracción no responde a una cuestión de precios, sino a una falta de capacidad de gasto en la gente. A esto se suma el peso insostenible de los costos fijos, especialmente el abuso en los valores de los alquileres y las elevadas tarifas de energía eléctrica, que han complicado la operatividad del negocio al punto de tener que restringir el uso de servicios los días que el local permanece cerrado.
El mayor desvelo del comerciante, sin embargo, pasa por la responsabilidad de mantener en pie la fuente laboral de las ocho o nueve personas que dependen directamente de su estructura, además de todo el sector indirecto de proveedores locales —verdulerías, carnicerías y distribuidoras— que también sufren el impacto de esta baja. A pesar de las presiones, el titular del comercio asegura que el objetivo es seguir adelante, buscando alternativas para resistir y evitar el cierre, en un contexto donde las opciones de esparcimiento para el público se han visto muy limitadas por la coyuntura económica actual.