A siete días del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela, las autoridades elevaron a 2.295 la cifra de personas fallecidas y a 11.267 la de heridos. Mientras continúan las tareas de rescate, miles de familias permanecen desplazadas y la emergencia humanitaria se profundiza en las zonas más afectadas.
Los sismos, de magnitudes 7,5 y 7,2, ocurrieron el 24 de junio y provocaron el colapso de edificios, viviendas e infraestructura en localidades como La Guaira y Caracas. Desde entonces se registraron cientos de réplicas, aunque en los últimos días disminuyeron en intensidad y frecuencia.
Más de 4.000 brigadistas venezolanos trabajan junto a equipos internacionales en la búsqueda de sobrevivientes. Según el balance oficial, más de 6.400 personas fueron rescatadas con vida, aunque todavía hay desaparecidos y las posibilidades de encontrar nuevos sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas.
La tragedia también dejó decenas de miles de damnificados. Numerosas familias permanecen en refugios temporales o campamentos improvisados, mientras otras no pueden regresar a sus viviendas por el riesgo de derrumbe. Organismos humanitarios advirtieron que la necesidad de alimentos, agua potable, atención médica y alojamiento sigue siendo crítica.
El Gobierno decretó siete días de duelo nacional y aseguró que la prioridad es atender a los sobrevivientes y restablecer los servicios esenciales. Al mismo tiempo, decenas de países enviaron rescatistas, personal sanitario y ayuda humanitaria para colaborar con la emergencia, considerada una de las peores catástrofes naturales de la historia reciente de Venezuela.