Argentina e Inglaterra presentan modelos energéticos profundamente diferentes, aunque ambos persiguen el mismo objetivo: garantizar el abastecimiento y la seguridad energética. Así lo expone un informe comparativo que analiza las características estructurales de ambos países, desde el tamaño de sus economías hasta el origen de la energía que consumen.
El estudio señala que Argentina cuenta con una población de aproximadamente 47 millones de habitantes y un Producto Bruto Interno cercano a 550.000 millones de dólares, mientras que Inglaterra, con 68 millones de habitantes, alcanza una economía de alrededor de 3,5 billones de dólares, más de seis veces superior.
Consumo y eficiencia
Uno de los datos más llamativos es el contraste entre el nivel de ingresos y el consumo energético. Mientras el PBI per cápita argentino ronda los 11.500 dólares, el británico supera los 51.000 dólares.
Sin embargo, el consumo eléctrico no presenta una diferencia proporcional: un argentino utiliza cerca de 3.000 kWh por año, frente a los 4.200 kWh de un ciudadano inglés. Esto significa que, pese a tener ingresos mucho mayores, el consumo eléctrico en Inglaterra es apenas un 40 % superior.
Dos matrices energéticas diferentes
El informe destaca que Argentina obtiene gran parte de su energía primaria de recursos propios:
Gas natural: 55 % Petróleo: 33 % Otras fuentes y renovables: 12 %
En cambio, Inglaterra diversifica mucho más su abastecimiento:
Petróleo: 35 % Gas: 30 % Otras fuentes (calefacción doméstica, limpias y bioenergía): 35 %
Además, mientras Argentina es netamente exportadora de energía, Inglaterra importa cerca del 40 % al 46 % del gas que consume, principalmente desde Noruega y mediante gas natural licuado.
Electricidad y emisiones
En la generación eléctrica también aparecen diferencias significativas.
En Argentina predominan:
Gas natural: 46,4 % Hidroelectricidad: 21,6 % Energía eólica: 12,4 % Energía nuclear: 7,7 %
En Inglaterra la matriz está encabezada por:
Energía eólica: 37 % Gas natural: 26 % Energía nuclear: entre 11 % y 12 % Biomasa: 7 %
El informe remarca que el país europeo complementa su sistema con interconexiones eléctricas submarinas con Francia y Escandinavia.
Como consecuencia, la huella de carbono de la electricidad también difiere considerablemente. En Argentina oscila entre 257 y 273 gramos de CO₂ por kWh, mientras que en Inglaterra se ubica en torno a 129 gramos de CO₂ por kWh, gracias al crecimiento sostenido de las energías renovables y la generación nuclear.
Vaca Muerta y la interconexión europea
El documento presenta a Vaca Muerta como el principal activo estratégico de Argentina para consolidar el autoabastecimiento, incrementar las exportaciones y generar divisas mediante el desarrollo del gas natural.
Por el lado británico, resalta la importancia del proyecto Viking Link, el cable submarino que conecta Inglaterra con Dinamarca y permite intercambiar energía renovable entre ambos países, fortaleciendo la seguridad del sistema eléctrico europeo.
Dos estrategias para un mismo desafío
La comparación concluye que ambos países eligieron caminos distintos para alcanzar la seguridad energética.
Mientras Argentina apuesta por la abundancia de recursos fósiles propios y el desarrollo del mercado interno y las exportaciones, Inglaterra prioriza la diversificación de fuentes, la integración con Europa y una fuerte inversión en infraestructura de energías limpias.
El informe sostiene que ninguno de los dos modelos es universalmente superior, sino que ambos responden a las condiciones geográficas, económicas y políticas de cada nación, adaptándose a sus fortalezas y limitaciones para garantizar el suministro energético a largo plazo.