La irrupción de la inteligencia artificial generativa está transformando múltiples actividades profesionales y el periodismo no es la excepción. Así lo sostuvo Martín Becerra, investigador principal del Conicet y doctor en Ciencias de la Información, en Rafaela Noticias, quien reflexionó sobre el presente y el futuro de los medios de comunicación frente a los avances tecnológicos.
Consultado sobre el temor que sienten muchos jóvenes ante la posibilidad de ser reemplazados por la inteligencia artificial, Becerra reconoció que se trata de una preocupación legítima y que atraviesa numerosas profesiones. “Puede pasar en comunicación, pero también en la abogacía, en el traductorado y en muchas otras disciplinas”, explicó.
Sin embargo, remarcó que la tecnología no elimina la necesidad de una intervención humana. Según indicó, los medios atraviesan una transformación tecnológica profunda, impulsada por herramientas de inteligencia artificial que también impactan en sectores tan diversos como la industria automotriz. No obstante, consideró que sigue siendo indispensable la tarea de periodistas y editores capaces de verificar, contextualizar y jerarquizar la información.
Como ejemplo, mencionó un reciente error cometido por medios nacionales que difundieron letras atribuidas erróneamente al músico Indio Solari, contenido generado mediante inteligencia artificial que terminó viralizándose en redes sociales. Para Becerra, situaciones como esa demuestran la importancia de contar con profesionales que puedan detectar inconsistencias y validar la información antes de su publicación.
Nuevos hábitos y viejos desafíos
Respecto de las transformaciones en el ecosistema mediático, Becerra consideró que existen diagnósticos que mezclan elementos reales con ciertas exageraciones. Recordó que hace más de una década ya se anunciaba la desaparición de los diarios impresos y del periodismo tradicional, aunque la realidad mostró un escenario más complejo.
“El lugar donde las personas se encuentran con noticias cambió. Hoy son las redes digitales”, explicó. A su entender, el problema no radica en una supuesta pérdida total de interés por la información, sino en la aparición de nuevas plataformas y actores que concentran la atención de las audiencias.
En ese contexto, señaló el creciente poder de las grandes empresas tecnológicas, cuyo modelo de negocios consiste en retener a los usuarios dentro de sus plataformas mediante la circulación permanente de contenidos.
La necesidad de una alfabetización digital
El investigador también advirtió sobre la importancia de desarrollar una mirada crítica frente a la información que circula en internet. Comparó el momento actual con otros hitos tecnológicos de la historia, como la aparición de la radio, el cine o la televisión, que también requirieron procesos de aprendizaje social.
Recordó episodios emblemáticos, como la emisión radiofónica de “La guerra de los mundos” realizada por Orson Welles en 1938, que provocó confusión entre quienes creyeron que se trataba de una invasión real. Según explicó, con el tiempo las audiencias aprendieron a distinguir entre ficción y realidad, aunque advirtió que el desafío actual es más complejo debido a la velocidad con la que evolucionan las tecnologías digitales.
En ese sentido, recomendó consumir información con una dosis saludable de escepticismo. “Si una noticia resulta demasiado impactante, conviene verificarla en distintos lugares antes de asumir que es cierta”, sostuvo.
¿Los jóvenes ya no consumen noticias?
Otro de los temas abordados fue la aparente pérdida de interés de las nuevas generaciones por la información periodística. Becerra relativizó esa afirmación y consideró que el problema pasa por la definición misma de lo que se entiende por noticia.
Según explicó, los jóvenes consumen menos contenidos producidos por los medios tradicionales, pero muestran un fuerte interés por formatos alternativos como los canales de streaming, que reúnen cientos de miles de visualizaciones semanales.
Para el especialista, el verdadero desafío consiste en repensar las formas de producción y distribución de contenidos informativos para conectar con las nuevas audiencias sin resignar calidad periodística.
Finalmente, planteó la necesidad de debatir políticas públicas que permitan fortalecer la producción de información de interés público. Mencionó como ejemplos las experiencias de Australia, Canadá y la Unión Europea, donde existen mecanismos para que las grandes plataformas digitales compartan parte de sus ingresos publicitarios con los medios de comunicación.
“Tal vez ese tipo de incentivos ayudaría a que los medios puedan adaptarse mejor a los cambios tecnológicos y dialogar más eficazmente con las nuevas generaciones”, concluyó.