Tras la presentación del presidente Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos, el economista Tomás Amerio, integrante de la Fundación Libertad y Progreso, analizó en diálogo con Mitre Santa Fe el alcance del discurso, sus definiciones económicas y las posibles consecuencias para la Argentina en el escenario global.
Amerio consideró que el mensaje presidencial tuvo una fuerte impronta aperturista, con énfasis en la división del trabajo, la acumulación de capital y la función empresaria. “Es un discurso claramente orientado a la apertura comercial, en contraposición a decisiones como la suspensión del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que va en sentido contrario al plan de gobierno”, explicó.
En ese marco, el economista sostuvo que Milei buscó reposicionar a la Argentina ante los mercados internacionales. “Hoy el presidente está en el centro de la escena global y este tipo de discursos intentan mostrar al país como un faro de los valores del capitalismo tradicional, en contraposición a posturas más proteccionistas, especialmente dentro de la Unión Europea”, señaló.
También se refirió al tono ideológico del mensaje, en el que Milei volvió a marcar una fuerte división entre modelos económicos. “Hay una clara intención de separar aguas y de responsabilizar a lo que él denomina medidas socialistas, promovidas por organismos internacionales, como las causantes del estancamiento económico”, indicó, al tiempo que mencionó el peso de los lobbies agrícolas europeos como uno de los principales obstáculos al libre comercio.
Consultado sobre los sectores que podrían beneficiarse de una eventual llegada de inversiones, Amerio destacó especialmente energía y minería. “Son los sectores con mayor potencial. Si se confirman inversiones extranjeras, van a ser claves para el crecimiento económico del país en los próximos años”, afirmó, en línea con los recientes datos sobre la balanza comercial energética y minera.
Respecto al alineamiento del gobierno argentino con Estados Unidos y con el expresidente Donald Trump, el economista planteó una mirada más cautelosa. “Tener un aliado tan poderoso siempre es positivo, pero en un contexto de tensiones geopolíticas tan marcadas también puede generar fricciones con otros socios comerciales. Es un equilibrio inestable que todavía se mueve en un escenario de incertidumbre”, analizó.
En relación con la suspensión del acuerdo Unión Europea–Mercosur, Amerio lo calificó como un retroceso. Recordó que se trata de un proceso con más de 20 años de negociaciones y advirtió que la judicialización del tema podría demorar su implementación entre 18 y 24 meses más. “Va a depender mucho de la capacidad política para negociar intereses contrapuestos dentro de la Unión Europea”, sostuvo.
Finalmente, al ser consultado sobre una eventual “lluvia de dólares”, el economista explicó que se observa una mayor estabilidad cambiaria y una recuperación en la demanda de pesos tras el escenario electoral. “Hay una Pax cambiaria que ayuda a contener la inflación y una acumulación de dólares por parte del Banco Central. Las inversiones extranjeras directas van a llegar, pero son de largo plazo, no inmediatas”, aclaró.