El golpe de realidad sacudió el orgullo del fútbol francés. La eliminación de Les Bleus en el AT&T Stadium de Dallas no solo quebró la ilusión de alcanzar una nueva final ecuménica, sino que desató un vendaval de cuestionamientos internos. Los principales diarios y portales de noticias galos no titubearon a la hora de calificar el desempeño del equipo como un verdadero naufragio técnico y estratégico frente a una España que se mostró ampliamente superior.
La influyente portada del diario deportivo L'Équipe sintetizó el sinsabor con un contundente titular: “Accidente en Dallas”. Ilustrado con una imagen que retrataba la soledad de Kylian Mbappé, el medio describió un partido de sentido único en el que los dirigidos por Didier Deschamps nunca lograron hacer pie, destacando que la selección francesa fue superada en todas las líneas.
Por su parte, el prestigioso Le Monde se refirió al desenlace como el “Fin del sueño azul” y catalogó la producción general de Les Bleus como una actuación indigna para un plantel que aspiraba a la gloria máxima. Las crónicas reflejaron una marcada impotencia ante el planteamiento de una Roja que manejó los hilos del encuentro con autoridad y soltura técnica.
La crítica más feroz llegó de la mano de Le Figaro. Su enviado especial a los Estados Unidos no anduvo con rodeos al describir el partido como un "naufragio total" que arruinó la festividad patria del 14 de julio, señalando además que el primer tiempo de Francia fue, posiblemente, el peor de toda la era reciente en la cita más importante del calendario futbolístico.
Le Parisien optó por un enfoque más sobrio pero igualmente lapidario en su análisis, publicando un editorial bajo el título “Lágrimas y promesas”. El periódico recogió las tristes declaraciones del defensor Maxence Lacroix, quien reconoció la profunda decepción del vestuario y admitió fallas técnicas imperdonables para este nivel de competencia.
En los medios audiovisuales, los comentarios rozaron la indignación. En los micrófonos de la cadena RMC Sport, analistas de renombre y ex campeones mundiales aseguraron que el mediocampo de Deschamps estuvo a años luz de la fluidez mostrada por los volantes españoles, sentenciando que Francia recibió una auténtica lección táctica y de control del balón.
Las miradas críticas también se posaron sobre las individualidades. El trío de ataque conformado por Ousmane Dembélé, Michael Olise y Bradley Barcola fue tildado de "absolutamente irreconocible", con menciones especiales para la falta de rebeldía e inventiva que caracterizó la faceta ofensiva del equipo durante los noventa minutos de juego.
Los propios futbolistas asumieron la responsabilidad sin buscar excusas ajenas. El mediocampista Rayan Cherki fue uno de los más autocríticos al declarar que el único rival que realmente los venció fueron ellos mismos, destacando que el conjunto español fue considerablemente más astuto e inteligente para interpretar los momentos clave del partido.

En conferencia de prensa, Didier Deschamps combinó la autocrítica con una solapada disconformidad hacia el arbitraje de Iván Barton, cuestionando públicamente si el colegiado salvadoreño poseía la jerarquía requerida para impartir justicia en una semifinal del mundo, un argumento que fue catalogado por varios sectores como un intento de desviar la atención.
Mientras España celebra su pasaje al partido definitorio del próximo domingo en Nueva York, a la selección de Francia le toca asimilar el golpe y prepararse para el partido por el tercer puesto. El regreso a casa estará marcado por un profundo debate sobre el fin de ciclo de referentes y la continuidad de un proyecto técnico que esta vez se quedó sin respuestas.