La ilusión del bicampeonato quedó en el camino, pero el orgullo pudo más que la tristeza. Apenas terminó la final del Mundial, cientos de familias, grupos de amigos y vecinos comenzaron a llegar al centro de Rafaela para expresar su apoyo a la Selección Argentina.
Como ocurrió durante toda la competencia, la Plaza 25 de Mayo y las principales calles del microcentro volvieron a teñirse de celeste y blanco. Hubo banderas, camisetas, bombos, bocinazos y canciones que acompañaron una celebración distinta, marcada por el reconocimiento al equipo dirigido por Lionel Scaloni.
Si bien el resultado deportivo dejó un sabor amargo, el sentimiento predominante fue el agradecimiento. Los hinchas destacaron la entrega del plantel, el compromiso demostrado a lo largo del torneo y el orgullo de volver a ver a la Argentina peleando hasta el último partido de un Mundial.
Lejos del silencio que suele acompañar las derrotas, Rafaela eligió salir a la calle para acompañar a una generación que volvió a emocionar al país. En cada rincón se escucharon aplausos, cánticos dedicados a los jugadores y mensajes de apoyo para un equipo que, más allá del resultado final, volvió a ganarse el cariño de la gente.
Porque si algo quedó claro en las calles de Rafaela fue que, aunque esta vez la copa no regresó al país, la Selección volvió a unir a los argentinos y dejó una huella que trasciende cualquier marcador. El subcampeonato se vivió con la frente en alto y con el convencimiento de que este equipo seguirá siendo motivo de orgullo para millones de hinchas.