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Preocupa la cantidad de picadas frente al Autódromo: se labraron más de 40 actas por conducción peligrosa en el sector.

La problemática de las picadas clandestinas y las maniobras peligrosas volvió a quedar bajo la lupa del Concejo Municipal durante la presentación del informe de gestión realizado el viernes pasado. Los concejales preguntaron si existe una propuesta concreta a corto plazo para revertir las tragedias viales y lo que sucede en el sector del Autódromo. La respuesta oficial detalló las intervenciones realizadas, pero no anunció una nueva medida específica ni un cronograma de acciones por el momento.
La pregunta llegó en un contexto marcado por los reiterados episodios de conducción peligrosa en bulevar Lehmann y sus inmediaciones. El caso más reciente y dramático ocurrió el 17 de octubre, cuando Thiago Benjamín Córdoba, de 16 años, murió tras un siniestro entre motocicletas frente al Autódromo Ciudad de Rafaela. La principal hipótesis de la investigación apuntó a una picada clandestina. El otro motociclista involucrado se habría retirado del lugar y posteriormente fue detenido en el marco de la causa y actualmente se encuentra cumpliendo prisión preventiva.
No fue un episodio aislado. En octubre de 2025, Leonel Eduardo Sosa, de 23 años, también perdió la vida en un choque al ser embestido por una motocicleta en el sector. En aquella oportunidad, la Fiscalía sostuvo que el conductor circulaba a velocidad excesiva y que habría estado participando de una competencia no autorizada.

Los encuentros de motociclistas y las maniobras peligrosas

En su respuesta al Concejo, el Ejecutivo reconoció la presencia recurrente de grupos numerosos de jóvenes que utilizan las inmediaciones del Autódromo como punto de encuentro, especialmente durante la noche. Según el diagnóstico municipal, esa concentración está vinculada, en parte, con el desplazamiento de grupos de motociclistas que anteriormente circulaban por distintos sectores de la ciudad y generaban molestias por el ruido de los escapes no reglamentarios.
El informe también identificó distintas prácticas de riesgo: el denominado stunt, que incluye maniobras de equilibrio y levantamiento de la rueda delantera de las motos, conocidas como wheelie; desplazamientos en zigzag y competencias de velocidad no autorizadas en la vía pública.
El Municipio señaló que estas conductas constituyen infracciones de tránsito y que, dependiendo de sus características y circunstancias, pueden configurar delitos contemplados en el artículo 193 bis del Código Penal, que sanciona las pruebas de velocidad o destreza no autorizadas cuando generan peligro para la vida o la integridad física de las personas.

58 actas por conducción peligrosa y 13 por picadas

Como parte de las acciones desarrolladas, el Ejecutivo indicó que la situación fue abordada en numerosas oportunidades en el ámbito del Comando Unificado, con participación de las fuerzas de seguridad, para coordinar tareas de prevención y control.
Entre las herramientas mencionadas aparece el monitoreo permanente mediante cámaras de seguridad, que permite identificar maniobras peligrosas, documentar infracciones y aportar registros audiovisuales a las investigaciones.
De acuerdo con los datos oficiales, se labraron 58 actas por conducción peligrosa, de las cuales 34 corresponden al sector del Autódromo. Además, se registraron 13 actas por disputar carreras no autorizadas, diez de ellas en las inmediaciones del circuito.
En todos los casos, según informó el Ejecutivo, se realizaron las correspondientes denuncias penales ante el Ministerio Público de la Acusación y se pusieron a disposición de la Justicia las actuaciones municipales y las imágenes obtenidas mediante los sistemas de videovigilancia.

Aunque los concejales consultaron puntualmente por propuestas concretas para el corto plazo, la respuesta municipal se concentró en describir el trabajo que ya se viene realizando: controles, monitoreo, denuncias y coordinación con la Policía y la Justicia.
El planteo cobra especial relevancia después de las últimas tragedias y ante la continuidad de las reuniones de motociclistas en el sector. La cuestión de fondo es si esas herramientas resultan suficientes para evitar que se repitan los episodios fatales o si será necesario implementar un esquema de intervención más específico y sostenido en uno de los puntos que hoy concentra mayor preocupación por la seguridad vial en Rafaela.

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