El secretario general de ADUL Santa Fe y referente de Conadu Histórica, Oscar Vallejos, confirmó que los docentes universitarios realizarán un paro de cuatro días la próxima semana, entre el martes y el viernes, en rechazo al acuerdo salarial firmado por otras federaciones y en reclamo de una recomposición que permita recuperar el poder adquisitivo perdido.
Vallejos explicó que el rechazo de la mayoría de los afiliados se fundamentó en varios factores. Entre ellos, mencionó la desconfianza hacia el Gobierno nacional, el temor de que el acta firmada demorara definiciones judiciales vinculadas al conflicto y el profundo malestar generado por el deterioro salarial. “Cuando el salario baja mucho, el porcentaje tampoco resuelve”, sostuvo, al describir la situación económica que atraviesan los docentes universitarios.
El dirigente aclaró que la diferencia con otras federaciones que aceptaron la propuesta no representa una fractura sindical, sino evaluaciones distintas frente a un mismo escenario. Reconoció que para algunos trabajadores el incremento salarial implicaba un alivio inmediato, especialmente por su impacto en el aguinaldo, pero señaló que en ADUL prevaleció una mirada más amplia vinculada a la defensa de la universidad pública y a la continuidad de la lucha gremial.
En relación con las declaraciones de la rectora de la Universidad Nacional del Litoral, Laura Tarabella, quien valoró positivamente la reapertura del diálogo institucional, Vallejos coincidió en que se trata de un avance, aunque lo consideró insuficiente. Remarcó que el principal problema continúa siendo el deterioro presupuestario de las universidades, que afecta tanto las condiciones de enseñanza como la producción de conocimiento.
Como ejemplo, mencionó las dificultades para mantener equipamiento tecnológico actualizado en carreras vinculadas a la informática y advirtió que la falta de inversión impacta directamente en la calidad académica. Según afirmó, el ajuste presupuestario “daña el corazón de la universidad”, al afectar tanto la infraestructura como el trabajo de docentes e investigadores.
Respecto de la medida de fuerza, el dirigente reconoció las tensiones que genera en las escuelas preuniversitarias y entre las familias de los estudiantes. Sin embargo, pidió que el reclamo se dirija al Gobierno nacional y no a los trabajadores. Además, defendió el nivel educativo de las instituciones dependientes de las universidades nacionales y advirtió que la pérdida de docentes, atraídos por mejores salarios en otros ámbitos, pone en riesgo la calidad que históricamente las caracteriza.