A los compañeros trabajadores de la industria lechera:
En vísperas del paro de actividades convocado por las denominadas centrales de trabajadores opositoras al gobierno; desde el Consejo Directivo Nacional de ATILRA cumplimos en comunicar lo siguiente.
Como todos ustedes conocen, la medida dispuesta ha sido difundida con el fundamento principal que el salario de los trabajadores se ve menguado por la aplicación del Impuesto a las ganancias, la necesidad de elevar el mínimo no imponible y el tope establecido para la percepción de las asignaciones familiares, entre otras cosas.
Resulta innecesario expresar que no hay trabajador, ni dirigente gremial que pueda disentir con tan nobles y necesarios objetivos; quienes convocan no desconocen que tales cuestiones gozan del respaldo del 100% del movimiento obrero organizado.
Cabe entonces preguntarse por qué razón muchas organizaciones gremiales no adhieren a la convocatoria.
No es ningún secreto que hoy por hoy, los dirigentes sindicales (no los trabajadores), están divididos y agrupados en distintas organizaciones a las que llaman centrales obreras.
Nadie ignora que dicha división en modo alguno pasa por una diferencia de criterio en cuánto a las consecuencias del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios y los topes para los subsidios familiares, sino que se trata de diferencias en los respectivos posicionamientos políticos de esos dirigentes.
Esta cuestión esencial hace que un justo reclamo en el que todo el arco obrero argentino está de acuerdo, se desnaturalice a raíz de una mezquina posición política partidaria de algunos de los convocantes.
Concomitantemente con lo expuesto, desde nuestra organización rechazamos ser usados como herramienta política para el logro de otros fines subalternos como por ejemplo dinamitar, con este tipo de medidas, la base de sustentación de un gobierno elegido democráticamente por la voluntad del pueblo argentino.
Si bien desde ATILRA concordamos absolutamente con el reclamo por la suba del mínimo no imponible, la universalidad del pago de las Asignaciones Familiares, la devolución del dinero que se le debe a las Obras Sociales de los trabajadores, etc.; no es menos cierto que estas cuestiones hoy se pueden discutir sólo porque los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner han puesto en marcha primero y han mantenido después, a pesar de las presiones anti obreras recibidas, el mecanismo de paritarias libres que le permiten a los sindicatos – a los trabajadores - , discutir y pelear por la readecuación del poder adquisitivo de sus salarios. ¿O alguien cree que podríamos estar hablando de la suba del mínimo no imponible sin paritarias?
Antes del gobierno de los Kirchner no discutíamos acerca de estos temas; pero sencillamente porque los gobiernos anteriores mantenían bajo siete llaves el mecanismo de negociación salarial a través de paritarias y así el sueldo del trabajador lechero era de $426.
Hoy vemos que la gran mayoría del arco político opositor apoya este paro convocado para el día jueves, pero si volvemos la cabeza hacia el pasado, comprobaremos que estos políticos son los mismos que fueron accionistas y partícipes necesarios de gobiernos que expoliaron en su momento los derechos de los trabajadores.
¿O no son estos mismos personajes que aparecen a cada rato en televisión los que propiciaron todas las flexibilizaciones laborales de la década del noventa? ¿Por qué estos mismos políticos jamás movieron un dedo para producir la apertura de negociaciones paritarias mediante las cuales los trabajadores pueden reconstruir el poder adquisitivo de sus salarios? ¿No fueron ellos mismos los que bajo el gobierno de la Alianza diseñaron una rebaja del 11% en los haberes de los empleados públicos y de los jubilados? ¿Nos parece a nosotros o son los mismos que ahora piden que a esos jubilados se les aplique el 82% móvil?
Pero tenemos que decir que también hay otra delicada cuestión que los trabajadores no deben ignorar, que está en juego y que podría llegar a perjudicarlos enormemente en el futuro.
Hoy vemos como estos mismos personajes a través de distintos medios de comunicación predican acerca de que hay que cambiar el Modelo Sindical Argentino. ¿Saben que significa esto?
Significa que se está pretendiendo cambiar los sólidos cimientos que sostienen los derechos y las conquistas de los trabajadores.
Eso cimientos básicamente son dos:
• El sistema de organización gremial vigente plasmado en la Ley de Asociaciones Sindicales y
• La libre negociación colectiva por actividad y/o por rama.
Estos dos elementos que parecen tan sencillos y básicos constituyen sin embargo las bases fundamentales sobre las que se ha construido un sindicalismo fuerte y solidario y que ha permitido a lo largo de algo más de una década el crecimiento de los salarios, el fortalecimiento de las Obras Sociales y la proyección ya decidida de la actividad sindical sobre la educación para asegurar a los trabajadores y sus hijos igualdad de posibilidades.
El paro convocado para el día 28 de Agosto, está decididamente orientado políticamente a generar deterioro en la popularidad del gobierno actual y dificultarle la gobernabilidad, se busca el debilitamiento de las políticas que a lo largo de estos años ha impulsado y sostenido con dedicación y coherencia.
Entre esas políticas que ha sostenido el gobierno contra el cual se convoca al paro, se encuentran precisamente la defensa a ultranza del sistema de organización gremial y la libre negociación paritaria, por actividad y/o rama. Cimientos estos, como ya se expresara, sobre los que se sustenta la fuerza de los sindicatos, en consecuencia el crecimiento del salario y los beneficios a los trabajadores, incluido el mejoramiento y fortaleza de sus Obras Sociales, que velan por la salud de los mismos.
Estamos convencidos que adherir al paro en esta oportunidad y bajo las circunstancias expuestas, es hacerle el juego a los ¨buitres¨ de los trabajadores (y no nos estamos refiriendo a los dirigentes sindicales, sino a los políticos oportunistas que apoyan la medida), quienes en realidad buscan la debilidad del movimiento obrero, procurando que desaparezcan las herramientas básicas en las que se funda la fuerza del mismo, alentando de tal modo un posible triunfo de aquellos que quieren un sistema gremial débil y sin paritarias libres.
Si se lograra tan bajo objetivo, nadie podrá luchar organizadamente por ningún salario digno, por ningún subsidio familiar, por la limitación de ningún impuesto al trabajo, ni por la subsistencia de las obras sociales las que después de haber sido destruidas en la década del 90 hoy son orgullo de los trabajadores.
Tengamos presente que sin el sistema sindical vigente y sin paritarias libres por actividad y/o rama, los trabajadores seremos nuevamente sometidos a los intereses puramente financieros, entonces volverá a peligrar el empleo y el salario.
Podremos disentir en algunas cosas con el gobierno y de ningún modo renunciaremos a seguir peleando por la suba del mínimo no imponible, la universalidad del pago de las asignaciones familiares, etc., pero en modo alguno corresponde que luchemos contra el único gobierno que en las últimas décadas ha apoyado un movimiento sindical fuerte y solidario, fortaleciendo el empleo y permitiendo el crecimiento de los salarios por medio de garantizar el sistema y las negociaciones paritarias.
El ex presidente Nicolás Avellaneda supo acuñar una frase que el tiempo convirtió en sentencia: ¨Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla¨. Tengamos memoria, para no repetir la historia…los trabajadores en general y los lecheros en particular sabemos cómo nos fue.
Sin otro particular hacemos propicia la oportunidad para saludarles fraternalmente.