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Caña con ruda: una tradición para compartir, agradecer y renovar la conexión con la tierra

Más que un ritual: una invitación al cambio
Con la llegada del 1° de agosto, miles de personas en todo el país renuevan la tradición de tomar caña con ruda para "espantar los males" y recibir un nuevo ciclo. Sin embargo, para la productora artesanal Georgina García Kieffer, el verdadero valor de este ritual va mucho más allá de la bebida.
Durante una entrevista, explicó que la caña con ruda "no cambia la vida por sí sola", sino que funciona como un símbolo de compromiso personal.
"No porque tome uno, siete o treinta tragos va a haber un cambio si ese cambio no está primero en uno mismo. Es una predisposición a dejar ir lo malo y abrirle lugar a lo bueno", expresó.
Derribar los mitos
Con más de dos décadas dedicada a la elaboración artesanal de caña con ruda, García Kieffer aseguró que uno de sus principales objetivos es desmitificar muchas de las creencias populares.
Entre ellas, aclaró que no es obligatorio tomarla únicamente el 1° de agosto. Según explicó, el ritual puede realizarse durante todo el mes, ya que agosto era considerado por los pueblos originarios el período más difícil del año por el frío, las enfermedades y las adversidades.
También señaló que no existe una cantidad exacta de tragos. Una pequeña medida es suficiente, siempre que el gesto esté acompañado por una intención consciente.
Compartir, una parte esencial del ritual
Para la productora, uno de los aspectos más importantes de la tradición es compartir la bebida con otras personas.
"Si la guardamos durante años y no la convidamos, estamos perdiendo el sentido del ritual", afirmó. En ese sentido, sostuvo que la abundancia también implica generosidad, mejores vínculos y la capacidad de compartir con familiares, amigos y vecinos.
No obstante, recomendó hacerlo utilizando vasos individuales y no directamente de la botella, especialmente en épocas de enfermedades respiratorias.
Cómo preparar una caña con ruda segura
García Kieffer también brindó algunas recomendaciones para quienes elaboran la bebida en sus casas. Aconsejó utilizar recipientes de vidrio, lavar cuidadosamente las hojas de ruda y emplear únicamente las hojas, ya que el tallo puede resultar tóxico.
Además, desaconsejó conservar la preparación en envases plásticos y explicó que la calidad de los ingredientes influye tanto en el sabor como en la seguridad del producto.
La Pachamama y el cuidado del ambiente
Más allá del ritual, la productora remarcó que homenajear a la Pachamama implica asumir un compromiso cotidiano con el ambiente.
"No alcanza con hacer una ceremonia si después no reciclamos, tiramos basura o no cuidamos la tierra. El verdadero homenaje es respetarla todos los días", reflexionó.
Finalmente, invitó a vivir la tradición desde un lugar de agradecimiento, solidaridad y conciencia, recordando que la caña con ruda no es una fórmula mágica, sino un símbolo que cobra sentido cuando va acompañado de acciones concretas.

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Georgina García Kieffer - productora artesanal de caña con ruda
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