Mientras el Gobierno nacional busca instalar la idea de una recuperación económica, distintos indicadores muestran un escenario desigual entre sectores que comienzan a repuntar y otros que todavía atraviesan una fuerte caída de actividad.
La mejora estaría impulsada principalmente por el sector agroexportador, la minería, la energía y las manufacturas vinculadas al agro, favorecidas por una buena cosecha y mejores precios internacionales. Según estimaciones privadas, la campaña agrícola podría alcanzar las 160 millones de toneladas.
Ese movimiento permitiría que la economía muestre una recuperación desde el punto de vista estadístico durante este trimestre, aunque eso no necesariamente se traduce en una mejora inmediata para la mayoría de la población.
En paralelo, sectores como el comercio, la construcción y buena parte de la industria siguen golpeados. Incluso la actividad metalúrgica continúa en retroceso y acumula una caída superior al 6% en lo que va del año.
El consumo, todavía frenado
Uno de los factores que explican la falta de recuperación en la calle es el deterioro del poder adquisitivo. Aunque la inflación mostró una desaceleración en los últimos meses, los servicios regulados —como tarifas, salud y educación— continúan aumentando por encima de los salarios.
Ese incremento de los gastos fijos reduce el ingreso disponible de las familias y limita el consumo. En ese contexto, la recuperación económica todavía no logra reflejarse en rubros vinculados al comercio minorista, salidas, indumentaria o consumo cotidiano.
De acuerdo al análisis, el verdadero cambio comenzará a percibirse cuando los trabajadores puedan recuperar capacidad de compra más allá de cubrir gastos esenciales.