Como contamos en publicaciones anteriores, las lebac son el instrumento preferido por el Banco Central para reducir la base monetaria. Estas letras se ofrecen al público en general como una inversión, es decir un jubilado, un asalariado, o cualquier individuo con un ahorro, puede invertir en este instrumento desde mil pesos en adelante.
Actualmente se está popularizando el uso de este instrumento de inversión, al punto que el stock de lebac se está acercando al billón de pesos, y como si esto fuera poco la mayoría de esta deuda se encuentra a 35 días. Siendo este, el plazo más corto para suscribirla y que paga la tasa más alta.
Que la tasa de más corto plazo pague una tasa más alta que las de mayor plazo, es una curiosidad de la economía de esta nueva conducción. Observen que en la última licitación a 35 días pagó 25,50%, a 91 días pagó 24,69%, mientras que a 280 pagó 23%, en todos los casos tasas nominales anuales.
En la mayoría de los mercados, las tasas de largo plazo son mayores que las de corto, por varios componentes, pero en especial, por la incertidumbre que genera el mayor período de espera hasta la finalización de la inversión. En este caso es al revés y nos muestra que el mercado financiero a un mediano plazo descuenta que bajaran las tasas. Es decir, el mercado estima que estaremos mejor a mediano plazo que actualmente.
Como decíamos la mayor cantidad de vencimientos de esta letra, se producen a los 35 días. Esto obliga a que cada mes el BCRA tenga que pagar tasas tentadoras para los inversores renueven las mismas.
Con la intención de descomprimir esta situación, que se repite mensualmente, el gobierno emitió un bono en pesos por 75.000 millones, que paga la “tasa de política monetaria”, esta es la media entre la tasa de pases pasivos y la de pases activos entre el Banco y el BCRA.
Los pases son operaciones entre el BCRA y los bancos, cuando un banco tiene sobrante de dinero por falta de demanda crediticia, coloca este sobrante en el Banco Central a una tasa del 25% (pase pasivo) y cuando tiene problemas de liquides, es decir le falta dinero, retira del BCRA a través de un pase activo, pagando por este préstamo una tasa del 27% aproximadamente.
Cuando un banco coloca dinero, recibe bonos en garantía del central y cuando recibe fondos, entrega bonos, también en garantía, de ahí el nombre de “pases”.
La tasa promedio entre los pases activos y pases pasivos, hoy en el 26%, es la tasa de referencia de la política económica que seguimos para ver el comportamiento de esta variable en la economía.
Las compañías aseguradoras son las más interesadas en este bono dado, que no tienen acceso al mercado de pases, por no se entidades bancarias y tener generalmente fondos para invertir.
Uno de los inconvenientes que observamos de esta política de alto endeudamiento del Gobierno, es que éste, compite con los privados en el mercado de capitales. Es decir, si la mayoría de la oferta de fondos del mercado se la lleva el estado, el crédito para los particulares escasea y se encarece.
Si por ejemplo las compañías de seguros, para seguir con el mismo ejemplo, en lugar de comprar bonos, depositarían los fondos en el sistema financiero, aumentaría la masa disponible para prestar y bajaría, por aumento de la oferta, el costo de los créditos. Por el contrario, al tener los bancos que competir con estos instrumentos, aumenta el costo del fondeo y encarece el crédito.
Obviamente, a estas tasas de interés, resulta más atractivo prestarle al gobierno, que a un proyecto productivo con la diferencia de riesgos que esto implica. Motivo por el cual se demorarán las inversiones y el despegue de la economía.
Mientras tanto, los inversores preferirán prestarle al estado que a las entidades productivas, y seguirán cantando:
Arroz con leche, yo quiero Lebac..